/Difusión Comisión Provincial por la Memoria/
El 26 de junio de 1987 se puso en vigencia la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes de Naciones Unidas.
La tortura es una práctica sistemática en los lugares de encierro de la provincia de Buenos Aires. Su multidimensionalidad transciende las agresiones físicas e incluye una dimensión psicológica, como también las condiciones estructurales, el régimen de vida y las lógicas generales de disciplinamiento con que las agencias del Estado gestionan los lugares de encierro.
Las prácticas de tortura se insertan en el sistema de gobierno carcelario produciendo y gestionando la degradación y la sumisión de las personas detenidas. El registro de estos hechos evidencia su carácter generalizado y sistemático como elemento constitutivo del encierro penal.
El Estado es responsable de garantizar condiciones de vida digna para todas las personas detenidas.
En la cárcel la vida cotidiana es tortura.