/Difusión Federación de Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires / FABA Informa/

«El Directorio del Instituto aprobó la pauta básica inicial, la que resulta a todas luces insuficiente»
El Directorio del IOMA, finalmente, aprobó el jueves 23 de mayo la pauta básica arancelaria inicial del corriente año con los guarismos anunciados y que, han quedado completamente rezagados ante la creciente inflación, razón por la cual FABA viene urgiendo al IOMA para rever esos números cuanto antes.
Se espera que la conducción del Instituto responda a la brevedad los reclamos de FABA porque la situación económica en la que se ve inmersa la mayoría de los laboratorios de análisis clínicos de nuestra provincia es extremadamente dificultosa, mientras que se sigue brindando a los afiliados del IOMA una atención de excelencia.
La pauta arancelaria básica para este año, aprobada ahora oficialmente a fines de mayo, contempla un 20% de incremento en dos tramos; el primero de ellos del 12% retroactivo a marzo y otro 8% desde agosto, mes en el que se volverá a analizar la situación de cara a otras mejoras.
Como se ve, recién ahora se puede facturar el incremento que rige desde marzo, pero realmente resulta imposible llegar con ese porcentaje hasta agosto, cuando, por ejemplo, el índice de precios al consumidor (IPC) que determina el Indec ha sido de 15,6% para el primer cuatrimestre.
Los números hablan por sí mismos y por eso es que la Federación Bioquímica reclama al Instituto un nuevo incremento arancelario antes de agosto y fijar la resolución de que las retribuciones profesionales sigan, por lo menos, los mismos números que la inflación y si ésta se calcula ya en un 30% para todo el año, resulta claro que se necesita un aumento de un 10% adicional, mínimamente.
Otra cuestión importante es la de los coseguros. Actualmente, como se sabe, se maneja un bono único de $200 pero ese valor debe ser revisado a la suba en agosto porque no puede quedar congelado durante todo el año.
La urgencia que la Federación Bioquímica reclama para las decisiones que, según se estima desde todos los sectores de profesionales prestadores del IOMA, el Instituto debe tomar con relación a los guarismos arancelarios, se fundamente en las dilaciones que las disposiciones de la Presidencia de la obra social encuentran al atravesar el complicado mecanismo administrativo burocrático, lo que normalmente lleva no menos de dos meses. Esta situación colisiona con las urgencias que los bioquímicos debemos afrontar a la hora de la adquisición de insumos importados, costear los ingentes gastos de funcionamiento de nuestros laboratorios y abonar los sueldos de los empleados.
Es precisamente en este último ítem en el que marcamos con énfasis el fundamento de la urgencia de nuestro reclamo al Instituto. Si bien la paritaria no ha sido cerrada aún, se maneja un aumento global de entre 28 y 30% que, más allá de los tramos en que deba saldarse, tal vez haya que comenzar a abonar antes de agosto.
Por otra parte, se espera que en forma inminente, el Instituto apruebe, por una parte, el paso de tres prácticas de la cápita al sistema de pago por prestación, y por otra, que se disponga la incorporación al mismo sistema de 39 determinaciones que hasta el momento se llevan a cabo por trámite de excepción. Este último tipo de trámite resulta engorroso tanto para los afiliados del Instituto como para los bioquímicos.
Que 39 prácticas dejen de brindarse por ese mecanismo y se aprueben directamente y se abonen por prestación es una buena noticia, no sólo para los afiliados del IOMA, sino también para los profesionales del laboratorio. Y además, apuntala los principios de libre elección y accesibilidad a la salud, ya que muchos bioquímicos son renuentes a adoptar el mecanismo que rige hasta ahora, ya que en muchos casos las prestaciones terminan cobrándose hasta más de un año después de haber sido brindadas.
Hay que señalar que el Instituto sigue abonando en tiempo y forma y que ha regularizado el pago por prestaciones.