/Difusión Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires/
FABA pedirá una urgente reunión con la Superintendencia de Servicios de Salud
Un serio problema que los distintos prestadores de las obras sociales debieron afrontar en tiempos que se creían idos, está reapareciendo con cierta fuerza causando nuevos trastornos en la actualidad.
Y es que las gerenciadoras de ciertas obras sociales están de vuelta causando los mismos problemas que el sanitarismo argentino conoce, es decir, el administrar los fondos de mutuales gremiales, adeudar pagos a los prestadores y luego desaparecer para dejar deudas con los profesionales de las que nadie se quiere hacer cargo y perjudicar a los afiliados que de ese modo ven dificultado el acceso a la atención.
Actualmente, hay empresas que se han hecho cargo de la gerenciación de dos, tres o más obras sociales y, como en el pasado, desaparecen como por arte de magia y la deuda queda en una suerte de limbo o vacío legal sin que las mutuales las reconozcan.
Las deudas luego pasan a ser judicializadas abriéndose así largos procesos que conspiran contra el espíritu solidario de garantir la accesibilidad de los trabajadores y su familia a la atención sanitaria.
De ese modo, prestadores y afiliados se ven seriamente perjudicados.
Para evitar que este mal progrese, la Federación Bioquímica pedirá una urgente reunión con la Superintendencia de Servicios Sociales, organismo con jurisdicción legal en la materia, con el objeto de que intervenga para impedir este problema.
Concretamente, lo que la Federación Bioquímica reclama es que la Superintendencia de Servicios de Salud se expida e intervenga en cada caso de los varios que se han planteado últimamente y que además, dictamine para el futuro inmediato.
En tanto, y por su parte, la Federación Bioquímica analiza firmar con las distintas obras sociales una suerte de convenio de responsabilidad o establecer un seguro de caución en caso de contratación de una empresa gerenciadora.
De este modo, se tomarán resguardos para impedir este nefasto accionar de empresas inescrupulosas y que los dirigentes de las obras sociales se hagan cargo de sus responsabilidades.
No se puede desconocer, tal como varios dirigentes gremiales lo han manifestado públicamente, que las obras sociales sindicales están pasando por apremios económicos evidentes y que están provocados por factores concurrentes.
Uno de esos factores es, básicamente, los despidos que se vienen produciendo en distintas ramas de la actividad económica y que representan a miles de trabajadores desocupados a los que las obras sociales les garantizan la cobertura de las prestaciones de salud sin recibir los aportes correspondientes.
Otra de las causas del deterioro de las economías de las obras sociales que invocan los dirigentes gremiales es la pérdida de poder adquisitivo que surge de los resultados de las paritarias y que son doblegados por los costos de la inflación y del encarecimiento de la atención sanitaria.
El tercer factor en el que hacen hincapié los gremialistas y sobre el cual siguen, sin éxito pidiendo soluciones al gobierno, es el casi constante y desmedido incremento del valor de los medicamentos.