/Difusión ATE Nacional/

La capacitación se brindó en el marco de la Ley Micaela (Ley 27499), y gracias al convenio que ATE mantiene con la Universidad Nacional Arturo Jauretchte (UNAJ) que obliga a todas las personas que trabajan en los tres poderes del Estado a recibir capacitaciones en temas de género y violencia contra las mujeres.
Para complementar lo que fuera la primera jornada que se llevó a cabo el pasado 2 de marzo, se hicieron presentes en el Hotel Héctor Quagliaro la mayoría de las y los miembros de Consejo Directivo Nacional.
Diversidad genérico-sexual
En el primer tramo se avanzó en la Diversidad genérico-sexual donde se proyectó un video de Ley de Cupo Laboral Trans, haciendo hincapié en Diana Sacayán, quien tras ser asesinada la justicia enmarcó la condena, por primera vez, bajo la figura de travesticidio.
En ese marco, se profundizó en “pensar a la sexualidad como una construcción social”. Se trabajó en problemática que atraviesan quien no son heterosexuales y, por ende, son tratados como no normales: se salen de la norma establecida.
Con una alta participación de las y los presentes, sus observaciones, preguntas y experiencias personales profundizaron el debate de cómo la política y los medios intervienen como reaccionaria a las ideas que se corren de la normalidad.
Performativa de género y violencia formativa
En esta parte de la jornada, las docentes Luciana Pérez y Mariela Solana bajo la coordinación de Gabriela Peirano pusieron el foco en que “todos actuamos nuestro género”, quedando demostrado que, cuando no se actúa bien aparecen los castigos sociales que se traducen en violencia.
Se destacó también que la Ley de Identidad de Género, con la sola palabra alcanza.
En ese marco, se realizó un ejercicio de preguntas donde las damnificadas fueron las mujeres presentes que terminaron chocándose en el centro de un círculo ante la incomodidad de los hombres que dieron cuenta de una realidad elocuente en cómo está organizada la vida doméstica, la discriminación laboral, el tiempo de trabajo y el acoso callejero: el famoso círculo de violencia.
Además, se trabajó en grupos con una nota publicada en la revista Anfibia llamada “La Mala Víctima”. Se debatió cómo se construyen las víctimas, las variadas situaciones que padecen las mujeres para “autoadministrarse” y nunca se discute la acción del hombre, dando lugar al escalofriante “algo habrán hecho”.
Finalmente, se hizo hincapié en la Violencia de Género, que si bien es una ley dirigida hacia las mujeres, se remarcó que está circunscripta a todas las discriminaciones sexuales. En este punto se detalló las causas, el patriarcado y la masculinidad y los diferentes tipos de violencia.
Lo que a simple vista pareciera ser una actividad más para cumplir con los mandatos de la época, ATE volvió a demostrar estar a la altura de las circunstancias. Fue tan bien recibida esta experiencia que entre los miembros del CDN se resolvió que se traslade a todas las provincias.