Tras los reclamos de CICOP, fue convocada la paritaria de profesionales de la salud

/Difusión CICOP/ Fragmento de la Circular n° 14/


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Una Paritaria virtual y una propuesta insuficiente

El viernes 4 de abril fue finalmente convocada la paritaria de lxs profesionales de la Salud de la provincia de Buenos Aires. La reunión anterior había sido el 11 de febrero y allí expusimos nuestro extenso pliego de reclamos sin recibir ninguna propuesta salarial. En las Mesas Técnicas posteriores, de Violencia y Relaciones Laborales, tampoco logramos avances más allá de plantear la problemática específica de cada área.

Entre tanto, la pandemia del coronavirus con todas sus implicancias, la emergencia sanitaria y el aislamiento obligatorio, modificaron bruscamente el escenario, poniendo en jaque al poder político y a todo el sistema de la Salud Pública, revelando con claridad sus múltiples carencias por años de desfinanciamiento y abandono.

El Gobierno decidió llevar a cabo la Paritaria en modalidad virtual y, aduciendo probables inconvenientes tecnológicos, limitó el número de lxs paritarixs de CICOP. Presentamos queja formal al respecto y tenemos el compromiso de que no ocurrirá lo mismo en las sucesivas convocatorias. Nuestra condición de gremio mayoritario en la Ley 10471 y la elección democrática de quienes están habilitadxs a representarnos en esas instancias debe ser respetada.

La Ministra de Trabajo y el Viceministro de Economía fueron quienes llevaron adelante el encuentro. Por el Ministerio de Salud participó el responsable del área de Capacitación, Mario Róvere. El Gobierno presentó, como única propuesta salarial, modificar la categoría con la que se calculan nuestros básicos, pasando de la categoría 17 a la 19 a partir del mes de marzo, lo que llevaría a $ 42.414 el sueldo inicial de bolsillo de un ingresante de planta, a $ 47.417 el de guardia en días hábiles y a $ 51.218 el de guardia de fines de semana. Planteó además un aumento en el monto de los reemplazos de guardia, lo que significaría $ 11.102 y $ 13.968, para días hábiles y fines de semana respectivamente. La propuesta incluyó fijar en $ 39.268 el salario en mano para residentes de primer año solterxs y en $ 43.431 para casadxs.

CICOP consideró la propuesta salarial claramente insuficiente y así lo hicieron también el resto de los gremios presentes. Se valoró el cambio de categoría en el básico, pero este incremento no sólo nos ubica muy por debajo de una remuneración acorde a la responsabilidad de la tarea que desarrollamos, sino que tampoco contempla la recuperación de la pérdida de los dos años anteriores ni garantiza la adecuación automática frente a la inflación. Entendemos que no se ha considerado que las dificultades en incorporar personal profesional, pese a las convocatorias que parecen haberse abierto, están directamente relacionadas con el bajo salario que se ofrece.

Por otro lado, presentamos nuestro pliego de reclamos en relación a condiciones laborales que deben ser resueltos con urgencia, dada la situación en la que estamos inmersxs: resolución de todos los expedientes; nombramientos genuinos con los mecanismos de la Ley 10471, incluyendo a todxs lxs residentes que egresan este año; planteles necesarios y el funcionamiento de las Comisiones de Recursos Humanos en todos los hospitales. Expresamos asimismo que constituye un avasallamiento de derechos no otorgar licencias a embarazadas, trabajadorxs a cargo del cuidado de hijxs y otras situaciones de riesgo sanitario que el Ministerio de Salud insiste en denegar a pesar de los reclamos presentados.

Del mismo modo, volvimos a exigir la adecuada provisión de insumos y equipos de protección personal frente a la pandemia, el funcionamiento de comités de crisis a nivel local, en hospitales y municipios, con participación de lxs trabajadorxs y la urgente puesta en marcha del comité provincial, así como la incorporación del COVID 19 como enfermedad profesional en las ART y autoseguros provinciales. La convocatoria a la Mesa Técnica de Desgaste Laboral que permita avanzar en la implementación del Decreto respectivo, el efectivo cumplimiento del protocolo de prevención para situaciones de violencia y el funcionamiento de la mesa central que aborde la temática, el plan de obras de infraestructura y la agenda de género (ILE, jardines parentales, lactarios) también formaron parte del pliego presentado.

Ninguno de los puntos reclamados tuvo algún nivel de respuesta de parte de lxs funcionarixs presentes, salvo el compromiso de convocar al Comité de Crisis provincial aunque sin fecha concreta. La Paritaria pasó a cuarto intermedio hasta el 14 de abril y el Ministerio de Salud, al término de la misma, llamó a CICOP a una reunión para el miércoles 8.

La propuesta salarial presentada y la falta de respuestas ante las demandas concretas, que además venimos formulando desde hace semanas, parecen dar cuenta de que el Gobierno provincial no ha tomado dimensión aún de la necesidad y urgencia de dotar al sistema público de Salud del número suficiente de trabajadorxs, en las mejores condiciones, protegidxs de todo riesgo y con salarios jerarquizados que guarden relación con la responsabilidad de la tarea que enfrentan.

Preocupa, fundamentalmente, que la propuesta no deje de enmarcarse en los criterios generales previos a la pandemia, no acusando las necesidades de este tiempo y la imprescindible necesidad de volcar recursos excepcionales hacia el área de Salud. Salarios actuales por debajo de la línea de pobreza en su escalón inicial y por debajo de la canasta básica en su gran mayoría provocan las deserciones que se han venido produciendo y que tendrán una dolorosa expresión cuando el personal sea infinitamente menor al que requiramos en las próximas semanas.

La gravedad y complejidad de la hora

La pandemia del coronavirus lleva poco más de tres meses de expansión a nivel mundial y el panorama actual es de inusitada gravedad en países como Italia, España y Estados Unidos, que contabilizan miles de muertes y un número creciente, a diario, de personas afectadas por la enfermedad. El colapso de los sistemas de Salud, las consecuencias sobre las economías locales y a nivel global, la pérdida de puestos de trabajo con el consiguiente empobrecimiento de grandes sectores de la población, está generando una crisis cuyas proporciones están lejos de poder preverse en toda su extensión y complejidad.

En nuestro país, la aparición del primer caso acaba de cumplir apenas un mes. Las medidas de aislamiento social obligatorio tomadas por el Gobierno nacional y prolongadas ahora hasta el próximo 12 de abril, tienen como objetivo lograr el aplanamiento de la curva de casos, ya que si estos se incrementaran exponencialmente no habría capacidad suficiente en el sistema de Salud, que arrastra graves problemas estructurales, para dar las respuestas adecuadas. La falta de ampliación del número de testeos, como sería aconsejable, probablemente esté provocando un aplanamiento mayor que el real, a pesar de lo cual la cantidad de pacientes fallecidxs aún no es tan alta. Asimismo, sería preocupante que se procediera a flexibilizar la cuarentena por requerimiento de sectores empresariales cuando el pico epidémico aún no se ha producido y el sistema de Salud no se ha fortalecido de manera adecuada.

Antes de la conmoción generada por el coronavirus, el sistema sanitario ya estaba en una situación crítica. CICOP viene denunciando desde hace años y visibilizando de todas las maneras posibles que los presupuestos a la baja, los salarios cada vez más deteriorados y la falta de decisiones políticas que pongan a lo público por encima de otros intereses, han provocado un daño estructural en todos los niveles (nacional, provincial y municipal), difícil de revertir en el corto plazo si no hay una inversión sustancial, en principio con un presupuesto de emergencia y luego sostenida en el tiempo con criterio sanitario.

Por otro lado, la pandemia se despliega en un escenario profundamente desigual. Los últimos datos oficiales del año 2019 indican que la pobreza afecta en nuestro país a más de 16 millones de personas, un 35,5 % de la población. El 52,3 % de niñxs menores de 14 años son pobres. Es una población que carece de viviendas y entornos adecuados, arrastrando años de inseguridad alimentaria y condiciones sanitarias deficientes. Muchos de sus recursos económicos, más allá de las asignaciones y aportes efectuados desde el Estado, dependen de la informalidad y la precarización laboral y son los primeros perjudicadxs en la coyuntura del aislamiento.

La situación es compleja y resulta difícil predecir cómo será su desarrollo local, lo que genera incertidumbre y angustia. Este tiempo, sin embargo, cuando aún no se ha producido un incremento significativo en el número de personas afectadas que van a requerir asistencia en los hospitales públicos, no debe ser desperdiciado. En este sentido, los anuncios de ampliación de cantidad de camas en diferentes tipos de instituciones y establecimientos cuando aún no tenemos ni el equipamiento adecuado ni el personal capacitado en número suficiente en todos los hospitales públicos, están lejos de abordar correcta y concretamente el problema.

Estamos ante la oportunidad de fortalecer el sistema público de Salud de un modo integral. La fragmentación del abordaje y la segmentación de los estamentos promueven inequidades y pobres resultados. Se hace necesario pensar un sistema único con una fuerte rectoría central y un financiamiento acorde a un funcionamiento adecuado. En la coyuntura, se debe exigir a los gobiernos municipales que pongan en valor el primer nivel de atención con equipos de Salud completos, personal en planta permanente y salarios dignos. Lo mismo debe ocurrir en todos los hospitales municipales, de acuerdo a su nivel de complejidad. Es imprescindible que convoquen a los gremios del sector salud a participar de los comités de crisis y que pongan en funcionamiento los mismos donde aún no se he hecho.

En todos los hospitales de dependencia nacional, provincial y municipal, así como en los centros de atención primaria, debe estar garantizada la provisión de insumos y los equipos de protección personal adecuados para todxs lxs trabajadorxs. Es urgente la incorporación de profesionales con los mecanismos de la Carrera Hospitalaria y el Gobierno debe formular en la paritaria una propuesta que jerarquice los salarios, poniendo como prioritario al personal de Salud, dispuesto una vez más a sostener el compromiso que la hora requiere.

Este es el tiempo de las decisiones políticas. Cada día que se pierde sin resolver las cuestiones de fondo traerá consecuencias que podrían evitarse o, al menos, morigerarse.

Hoy, más que nunca, #LaSaludNoPuedeEsperar.

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