/Difusión Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires/

Las dos obras sociales más importante no responden los reiterados reclamos de la Federación Bioquímica ante la dificultad de un nuevo incremento de salarios por paritarias
Los aranceles profesionales, en el caso del PAMI, son de una pauta anual para 2019 del 40% a febrero último, mientras que el IOMA paga por el mismo concepto un 32% a octubre del año pasado y mantiene en 200 pesos el valor del bono de los coseguros desde marzo de 2019.
Ambas obras sociales, desde antes de la cuarenta por el coronavirus, no venían dando respuestas a los reclamos de la Federación Bioquímica para actualizar los aranceles de modo de poder compensar en algo los gastos de funcionamiento de los laboratorios desmadrados por la inflación de 2019.
Pero en medio de ese estado de cosas previo al estallido de la pandemia, el gremio de Sanidad, en negociaciones paritarias y con el respaldo gubernamental, en marzo consiguió completar la pauta salarial 2019, la que hasta ese momento era del 32%, llevándola a un 53% final en tres pagos escalonados desde marzo, abril y mayo.
Así de grave es la situación para los bioquímicos de la provincia de Buenos Aires, que seguimos firmes en nuestros laboratorios, pero realmente sin saber de qué forma se podrá pagar el nuevo incremento salarial, si los dos mayores financiadores del sistema sanitario miran para otro lado, pese a cualquier declamación que públicamente se realice.
La ecuación es muy fácil: aranceles sumamente desactualizados y obligación de hacer frente a incrementos de sueldos de los empleados de los laboratorios.
Por si faltara algo, hay que agregar el destrato del que somos objeto porque ni siquiera se nos atiende y la incertidumbre se apodera del escenario, volviéndolo asfixiante, todo, desde luego, en medio de la pandemia.
No se valoriza nuestro trabajo como agentes sanitarios de primer orden.
Lo que cabe preguntarse a esta altura, cuando se acaba de extender la cuarentena hasta el fin de Pascuas al menos, es qué van a hacer IOMA y PAMI con el sector bioquímico, y cuántos laboratorios podrán sobrevivir a esta histórica y gravísima crisis. No lo sabemos. Y eso es lo peor.
PAMI
En la última edición de FABA Informa publicamos una nota titulada “PAMI no contesta”, en donde se reseñaba los reiterados pedidos y notas enviados al Instituto, para poder mantener una reunión con su directora, Luana Volnovich, a efectos de explicarle las dificultades existentes todavía en la ejecución del convenio prestacional, y además, solicitarle la urgente instrumentación de un incremento arancelario a cuenta de las paritarias del sector de Sanidad.
La misma situación existente a fines de febrero, se mantiene al concluir marzo.
El Instituto continúa pagando la cápita en tiempo y forma, pero sus valores han quedado por demás retrasados.
En ningún momento, desde la asunción de las nuevas autoridades de la obra social más importante de nuestro país hemos podido mantener, aunque fuese un mínimo diálogo con ellas. Desgraciadamente tenemos que volver a decir, como en febrero que seguimos sin conocer a las autoridades del PAMI.
Aún antes de la pandemia se enviaron numerosas notas con pedidos de reuniones, pero ninguna ha sido atendida ni respondida, lo que marca la dimensión del destrato al que se somete a los bioquímicos.
Ya consumada, como se dijo, la disposición legal que nos impone el incremento salarial a los empleados del laboratorio, hay que recordar que históricamente el PAMI acompañó con sendas mejoras capitarias el tenor porcentual de esos aumentos de sueldos. Pero ahora, nada. Ni diálogo.
Esperamos que esta situación concluya cuanto antes y seamos recibidos por las autoridades del Instituto correspondientes, si es que su directora no puede en estos momentos recibirnos. Aspiramos a que al menos se nos formule una propuesta para mejorar nuestros aranceles, pero la verdad es que no hubo ni hay ninguna señal que nos permita ser optimistas en este sentido.
Desde luego, además de una mejora capitaria, seguimos reclamando que el PAMI reformule el modo de pagar la cápita y que terminen los débitos sin justificación en la mayoría de las Unidades de Gestión Local que se vienen realizando desde hace al menos dos años.
Pese a todo, la Federación Bioquímica insistirá con estos pedidos y reclamos ante el PAMI.
IOMA
Con el Instituto de Obra Médico Asistencial la situación no es mejor.
Si bien han existido contactos formales y otros oficiosos con autoridades del IOMA, la obra social prosigue sin homologar, a través de su Directorio, el acuerdo de una mejora del 15% para el último bimestre del año pasado, y por el cual se firmó un acta acuerdo con la gestión anterior.
Invariablemente se nos dice que el Instituto no cuenta con presupuesto porque la provincia de Buenos Aires tampoco ha aprobado su presupuesto, el que a su vez, por cuestiones de coparticipación federal, depende del de la Nación, el que, como se sabe, no ha sido aprobado por el Congreso, ya que ello depende de la renegociación de parte de la deuda externa que viene encarando el Ministro de Economía, Martín Guzmán.
En función de este razonamiento se nos dice que IOMA no cuenta con fondos y que se continúa estudiando la forma en que se administrarán los fondos disponibles.
Pero lo cierto es que la escusa no es válida, porque por la misma legislación de creación del IOMA (Ley 6.982, modificada por la Ley 10.861)), en los tres primeros incisos del artículo 12, establece de forma sumamente clara, que “los recursos del Instituto serán”, entre otros, “el aporte de los afiliados directos; la contribución que el Estado Empleador y sus Organismos Descentralizados o Autárquicos realicen por los afiliados directos obligatorios; el aporte de la Provincia que cubrirá el déficit eventual que resulte de cada ejercicio”.
Y como el gobierno provincial concedió a principios de año, de forma remunerativa y bonificable, “bonos” a sus empleados a cuenta de futuros aumentos salariales, esas sumas debieron haber sido trasladadas, según los porcentajes correspondientes, a las arcas del IOMA.
Para empeorar la situación, el Instituto viene pagando con preocupantes retrasos. Ante esta situación, la Federación Bioquímica está abocada a insistir ante las autoridades del Instituto que se otorgue un incremento arancelario urgente para contribuir a que los profesionales del laboratorio podamos hacer frente a la obligación de abonar los aumentos salariales a nuestros empleados, por lo que se han enviado varias notas y se seguirá trabajando en esta dirección.
Beneficios fiscales temporarios
El Gobierno Nacional promulgó el 20 de marzo el decreto 300/20, por el cual se dispusieron de manera temporaria, algunos beneficios fiscales para los laboratorios de análisis clínicos y algunas empresas de salud.
La normativa, cuya entrada en vigencia fue desde el 21 de marzo, dispone, “por el plazo de 90 días, un tratamiento diferencial a los empleadores del sector salud (incluidos los laboratorios de análisis bioquímicos), en lo que respecta a las contribuciones patronales con destino al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y al Impuesto sobre los Créditos y Débitos en Cuentas Bancarias y otras Operatorias”.
También se estableció, durante el mismo lapso, una “reducción del 95% de la alícuota que se destine al Sistema Integrado Previsional Argentino (sólo la correspondiente al régimen jubilatorio), aplicable a los empleadores pertenecientes al sector salud, respecto de los profesionales, técnicos, auxiliares y ayudantes que presten servicios relacionados con la salud”.
Por otra parte, decidió que “las alícuotas del impuesto sobre los créditos y débitos en cuentas bancarias y otras operatorias serán del 2,50% y del 5%”, para los créditos y débitos en cuenta corriente, cuando se trate de empleadores correspondientes a establecimientos e instituciones relacionadas con la salud”, debiendo aclararse que ambas alícuotas venían siendo del 6%, cada una.