Calidad alimentaria: Una política de salud pública

/Fuente: Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires/


El pasado 8 de junio se publicó en el Boletín Oficial la Resolución Conjunta entre la Secretaría de Calidad en Salud y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca N° 16/2023 que reduce el límite de las grasas trans en los alimentos.

Esta norma modifica el Artículo 155 tris del Código Alimentario Argentino (CAA), disminuyendo los límites máximos de los Ácidos Grasos Trans de procedencia industrial (AGT-PI) a un 2%, en relación al contenido de grasas totales en todos los productos, incluidos aquellos usados como ingredientes y/o materias primas. También prohíbe el uso de aceites y grasas parcialmente hidrogenados en la producción de alimentos, ingredientes y materias primas.

La adecuación del marco regulatorio acompaña las recomendaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en base a evidencia sustentada de que la ingesta de Ácidos Grasos Trans (AGT) se asocia a un incremento de la incidencia de enfermedad cardiovascular, un aumento de mortalidad por cardiopatía isquémica y muertes por todas las causas.

Esta modificación acompaña las estrategias de reducción de nutrientes críticos que se desarrollan de manera progresiva desde el año 2010, a partir de la iniciativa “Argentina 2014 Libre de Grasas Trans”, que impulsó la incorporación al CAA del primer límite máximo de contenido de grasas trans en los alimentos. Desde entonces, se han incorporado adecuaciones normativas que acompañan las reducciones progresivas de las grasas trans y su utilización en la industria de alimentos.

La actualización normativa entró en vigor a partir del 20 de mayo y establece un esquema secuenciado de dos, tres y cuatro años para la adecuación de la industria alimenticia.

Esta medida, de gran impacto sanitario, fue llevada a cabo por la Dirección Nacional de Abordaje Integral de Enfermedades No Transmisibles (DNAIENT) del Ministerio de Salud de la Nación y la ANMAT a través del Instituto Nacional de Alimentos (INAL), en el marco de las estrategias de promoción de la alimentación saludable y la planificación estratégica de la Agenda Regulatoria 2021-2023 INAL/ANMAT (AR 21/23).

FABAinforma consultó a Romina Chaves, Licenciada en Nutrición de la UBA (MN. 3729) y colaboradora del PROCAL de FBA para ampliar conceptos de esta medida tendiente a la mejora en la calidad de los alimentos argentinos.

¿Podría definir qué son las grasas trans?

Los ácidos grasos trans (AGT), también popularizados como “grasas trans”, se definen como aquellos ácidos grasos insaturados que contienen al menos un doble enlace en configuración trans, contrariamente a la configuración cis, forma habitual en la que la mayoría de los ácidos grasos se encuentran en la naturaleza.

¿Qué alimentos son ricos en grasas trans?

Las “grasas trans” se encuentran principalmente en productos industrializados. Se forman durante el proceso de hidrogenación parcial de aceites vegetales, creando aceites parcialmente hidrogenados (APH) que aumentan la solidez y estabilidad de la grasa. Son producidas y/o utilizadas para mejorar las características de los alimentos por la industria alimenticia. Las podemos encontrar en productos como: margarinas, galletitas dulces y saladas, alfajores, productos de repostería, barras de cereales, hojaldres, tapas de empanadas y tartas, productos de copetín, golosinas y otros.

También las “grasas trans” se pueden generar “naturalmente” en el estómago de los rumiantes en pequeñas cantidades, por acción de los microorganismos presentes. En este caso las podemos encontrar en productos como: leche y productos derivados, carne roja, grasas animales y otros. Es importante tener en cuenta que el aporte de “Grasas Trans” a través de los alimentos de origen natural, no es significativo.

¿Cómo afecta a la salud el elevado consumo de grasas trans?

Las “grasas trans” de origen industrial están asociadas con diferentes efectos adversos para la salud humana. Se puede encontrar amplia evidencia científica que vincula el consumo de ácidos grasos trans de origen industrial con alteraciones del metabolismo de lípidos en la sangre, al provocar un incremento en sangre del colesterol LDL (el llamado «colesterol malo») y una disminución del colesterol HDL (conocido como «colesterol bueno»), inflamación vascular, desarrollo de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y renales.

La evidencia sostiene que el consumo excesivo produce estos efectos adversos en la salud humana, no tienen ningún beneficio, no son un nutriente esencial y no se requieren para ninguna función biológica en el organismo.

¿Cuál sería la recomendación nutricional en la elaboración de una dieta saludable?

Como recomendación para la elaboración de una dieta saludable, en Argentina contamos con las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA), establecidas por La Secretaría de Gobierno de Salud, a través del Programa Nacional de Alimentación Saludable y Prevención de la Obesidad. Las GAPA son un estándar de referencia nacional para el diseño de políticas públicas que contemplen aspectos regulatorios, de asistencia, capacitación, promoción y evaluación en materia de alimentación.

Por medio de mensajes sobre alimentación saludable, se recomienda incorporar a diario alimentos de todos los grupos y realizar al menos 30 minutos de actividad física; tomar a diario 8 vasos de agua segura; consumir a diario 5 porciones de frutas y verduras en variedad de tipo y colores, y reducir el uso de sal y el consumo de alimentos con alto contenido de sodio. Otros mensajes sostienen la importancia de limitar el consumo de bebidas azucaradas y de alimentos con elevado contenido de grasas, azucares y sal; consumir diariamente leche, yogur o quesos, preferentemente descremados; consumir carnes magras, aumentar el consumo de pescado e incluir huevo en la alimentación; consumir legumbres; consumir aceite crudo como condimento, frutos secos o semillas y limitar el consumo de bebidas alcohólicas.

¿Y cuál para una dieta de un paciente diabético o para un enfermo cardiovascular?

Siempre recomendamos el acompañamiento de un profesional, partiendo de las bases de una alimentación saludable, el tratamiento debe ser una intervención multifactorial, e interdisciplinaria, contemplando: control de glucemia, control de peso corporal, controles de presión arterial, control de LDL, TAG, y otros. Fomentando un cambio de estilo de vida, a través de ejercicio regular, alimentación saludable, educación, evaluación de enfermedades cardiovasculares previas, farmacoterapia, entre otras. Un diagnóstico precoz y adecuado control permite evitar las complicaciones micro y macrovasculares. Siempre el tratamiento debe ser individualizado y multifactorial.

Por lo general se asocia el consumo de alimentos ricos en grasas trans con alimentos ultraprocesados. ¿Puede haber consumo de grasas trans en el hogar?

Generalmente solo se asocian las “grasa trans” con los alimentos ultraprocesados. Pero también tenemos las que se generan “naturalmente” en el estómago de los rumiantes en pequeñas cantidades, como es el caso de la leche, derivados lácteos, carne roja y grasas animales entre otros. Es importante tener en cuenta que, el aporte de “Grasas Trans” a través de los alimentos de origen natural no es significativo.

¿Cómo calificaría esta modificación del Código Alimentario Argentino?

Estas modificaciones en el CAA siempre buscan favorecer al consumidor. Son políticas públicas de salud que regulan a la industria alimenticia. Nosotros, como profesionales de la salud, debemos defender el derechos a una alimentación adecuada y a la salud.

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