/Fuente: Centro de Ex Combatientes de Islas Malvinas La Plata/

La muerte de Facundo Molares, es un asesinato, la violencia manifiesta de la policía no es un hecho casual, se trata de una muerte política e intencional, es una muerte que golpea al corazón de la familia de Facundo, pero también a los militantes populares y sociales que siempre se rebelarán ante la injusticia que impone un orden asimétrico con los más pobres, los más débiles.
Se lo mató como a George Floyd en EEUU por ser negro, se lo asfixió, se lo humilló como cuerpo y persona.
Su muerte no deja de ser un mensaje que emite un modelo de impunidad de los poderosos sobre los débiles, de los que quieren un modelo de disciplinamiento de las luchas populares, donde si te rebelás, te encarcelan o matan.
La muerte de Facundo, como la de Nahuel y la de Santiago son muertes premeditadas de un modelo de valores que atenta por sobre todos los derechos sociales y humanos que tanto costaron conquistar en la Argentina.
La policía cumplió con una orden de la política del gobierno de Larreta que entiende que la represión ordena, educa, disciplina y al igual que la dictadura militar se engolosinan con la consigna “El silencio es Salud”. Pero aún así en este inmenso dolor de su muerte, de este presagio de inmoralidad de que si ganan serán el “orden» hay que defender la democracia, tenemos que defendernos de ese “orden» que es violentar los derechos, el presente y el futuro. Nosotros seguiremos diciendo Memoria, Verdad, Justicia , Soberanía y Paz.
Rodolfo Carrizo – Presidente del CECIM