/Fuente: Facultad de Odontología UNLP /
De la atención intramuros en el Hospital Universitario a las zonas más relegadas de la Región, la facultad de Odontología de la Universidad Nacional de La Plata cuenta con un plantel de docentes y estudiantes que a diario se proponen la promoción, prevención y atención bucal de pacientes vulnerables.

“Como parte de su actividad extensionista, hace ya varios años que la facultad de Odontología de La Plata desarrolla proyectos de políticas sociales con hincapié en los barrios periféricos de la Ciudad, en lugares donde surgen todo tipo de necesidades y que carecen de las comodidades habituales de un consultorio odontológico”, cuenta al respecto Faustino Tau, director de Políticas Sociales de la secretaría de Extensión y que uno de los primeros desafíos “consiste en equipar esos espacios para que estén a la altura de las circunstancias y poder intervenir a pacientes”.
Se trata, entonces, de ir al encuentro de poblaciones vulnerables que muchas veces no tienen acceso a un consultorio odontológico donde poder atenderse.
En este sentido, la dirección de Políticas Sociales de la facultad de Odontología apunta no solo a la atención, sino también a la promoción y prevención en las comunidades más postergadas de la Región. Hasta allí llegan docentes y alumnos para improvisar consultorios en capillas, clubes de barrio y ONGs, es decir en espacios que no nacieron para ser efectores de salud y que la unidad académica, con recursos propios y autogestión, equipa para concretar su tarea solidaria.
Así es que desde el decanato que encabeza el Dr. Gabriel Lazo se le da impulso al trabajo extensionista formando equipos constituidos por alumnos graduados y docentes, con la comunidad como actor principal y en busca de mejorar la calidad de vida de la misma.
“Al salir de la Facultad para trabajar en el terreno se genera un intercambio interesante, porque el futuro profesional empieza a relacionarse con problemáticas de la sociedad de las que quizá no se toma plena conciencia sin ir a estos lugares”, explica Tau y concluye: “Este tipo de prácticas alientan a que el futuro odontólogo salga del ámbito privado del consultorio, permite trabajar la empatía con la comunidad, fortalecer los vínculos emocionales y estimularlos a ser mejores profesionales, a trabajar con pasión”.