/Fuente: Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires /
La MV Gabriela Pacheco está a cargo de un curso gratuito y virtual sobre manipulación de alimentos, abierto a toda la comunidad. Este curso no solo ofrece una formación integral, sino que también otorga un carnet oficial con validez nacional y puntaje docente por tres años, convirtiéndo en una herramienta valiosa tanto para profesionales como para consumidores.

Brindado por el CVPBA, el curso se dicta mensualmente en modalidad virtual a través de la plataforma Zoom. La gran demanda es evidente, ya que los cupos se llenan en menos de dos horas tras el lanzamiento de las fechas. “El interés es enorme, y eso refleja la necesidad de formación en este ámbito”, señala Gabriela. Con más de 10 años de experiencia como inspectora de bromatología, comparte su visión sobre la importancia de la educación en la manipulación de alimentos: “Mi misión es enseñarle al consumidor a elegir dónde comprar y qué comprar, y qué riesgo quiere correr”.
Gabriela ha tenido un amplio recorrido en la capacitación. Iniciando en la Municipalidad de Florencio Varela, desarrollando un taller de manipulación de alimentos que se adaptó a un formato virtual tras la pandemia para el CVPBA. “Lo organizamos en plena pandemia y logramos capacitar a casi 3,000 personas”, destaca, subrayando su compromiso con la educación continua y accesible.
El curso está estructurado en tres días, con evaluaciones a través de Google Classroom, lo que permite llevar un control administrativo de los participantes. “La importancia de este curso radica en que, para ser aprobado, debe cumplir con un temario y una cantidad de horas específicas”, explica la MV.
Además de su valor educativo, este curso también actúa como un canal de inserción social y laboral. La aprobación del carnet facilita a los participantes acceder a P.U.P.A (Pequeñas Unidades Productivas Alimenticias), dirigido a productores titulares de pequeñas unidades productivas de alimentos artesanales, familiares, individuales o asociativas. Este programa apoya proyectos que fortalecen la capacidad y seguridad alimentaria de pequeños productores, permitiéndoles elaborar alimentos en cocinas domiciliarias y acceder a nuevos mercados.
El curso también ha tenido una participación significativa de personas con discapacidad, lo que resulta crucial para su inserción laboral. Este enfoque inclusivo no solo ayuda a empoderar a estas personas, sino que también fomenta un entorno laboral más diverso y equitativo.
El curso está diseñado para fomentar la responsabilidad y el conocimiento entre los consumidores, capacitándolos para convertirse en «sus propios inspectores». Además, se presenta como una oportunidad fundamental para la comunidad, promoviendo una cultura de consumo responsable y seguro. Al educar tanto a manipuladores como a consumidores, se contribuye a la salud pública y se mejora la calidad de vida de todos. A su vez, se abren nuevas oportunidades laborales y se crea un entorno más seguro en la alimentación.