/Por Dr. Mg . Juan Manuel Boullosa/
Según la definición de la Real Academia Española (RAE), el significado de la palabra esencial es: fundamental, imprescindible o absolutamente necesario, extremadamente importante para una actividad particular.
Así, fueron definidos los profesionales anestesiólogos y anestesiólogas que prestan servicios de salud a través del convenio de hospitales con el Ministerio de Salud Provincial, por la autoridad ejecutiva del principal hospital público de pediatría de la ciudad de La Plata y la Provincia de Buenos Aires, ante la comunicación del atraso en el pago, existente desde el mes de septiembre y octubre de 2025 de las prestaciones brindadas. Para decirlo de otra manera, cuatro meses y medio de atraso.
Dicha autoridad hospitalaria, lejos de tener una actitud mínimamente empática, ante el simple planteo de la problemática, esgrimió la frase “ustedes son personal esencial”, claramente reconociendo la esencialidad del trabajo, pero no la esencialidad de su remuneración.
En la actualidad, el personal sanitario del sector público, altamente capacitado y considerado esencial, enfrenta una profunda desvalorización. Se les exige compromiso, dedicación y disponibilidad absoluta. Pero el sistema de salud responde con salarios u honorarios bajos y a la baja, precarización laboral, escaso o nulo reconocimiento y un creciente abandono.
Todo esto ha llevado a una pérdida constante dentro del sistema público de salud provincial, de profesionales médicos que deciden salir del mismo, migrando al sector privado o incluso a sistemas públicos de otras provincias. Esta crisis actual, no se generó de la noche a la mañana, sino que es el resultado de un deterioro progresivo y prolongado.
Si tomamos el sueldo de los profesionales médicos de carrera medica hospitalaria, ley 10471, de la provincia de buenos aires y analizamos la pirámide económica social informada en diciembre de 2025, vemos que los mismos se encuentran dentro de la línea de pobreza o se encuentran dentro de la clase baja.
Es extremadamente necesario garantizar remuneraciones justas, debemos revalorizar a quienes sostienen el sistema de salud pública, tanto al personal médico como al no médico.
¿Es esencial cobrar por el trabajo realizado? la respuesta es sí, es un derecho fundamental para una vida digna, no solo por una cuestión de justicia personal y supervivencia económica, sino porque es la forma de valorar el conocimiento y las habilidades, además aumenta el compromiso y la productividad.
Poner un precio justo al trabajo es reconocer su valor y fomentar un entorno, donde el esfuerzo y la calidad son recompensados. La entrega de servicios sin calidad tiene un costo mayor.
La pandemia de Covid 19 puso de manifiesto la importancia esencial de los trabajadores de la salud y cuan infravalorados están en su mayoría. Ya lejos de los aplausos, los sueldos de carrera medica hospitalaria apenas alcanzan para la canasta básica. Los profesionales médicos deben recurrir al pluriempleo para subsistir, sumado a las precarias condiciones laborales, tanto de infraestructura como de insumos necesarios para realizar su labor adecuadamente.
Esto no está siendo gratuito. Asistimos a un impacto negativo sobre la salud mental del equipo de salud, siendo su principal manifestación, la ansiedad, la depresión y el agotamiento físico, mental y emocional o síndrome de burnout.
A pesar de destinarse en Argentina, un gasto en salud total considerable, que oscila un 10% del PBI, correspondiendo al sector público alrededor del 3%. El sistema sanitario es un paciente en estado crítico, esta fragmentado y segmentado, es ineficiente, no equitativo y con déficit de accesibilidad. Los recursos son mal administrados, hay un enorme desperdicio de los mismos, acompañado de una falla y ausencia de control. A esto se suma, su complejidad administrativa y rigidez burocrática.
Esta crisis del sistema se encuentra dentro de un contexto socioeconómico adverso, que además ha recargado la actividad del sistema público, con pacientes provenientes del sector de la seguridad social. Por lo tanto, es necesario gestionar desde el agregado de valor y el uso racional de recursos. Debemos evitar el desperdicio.
Para poder intentar revertir este estado crítico del sistema, es imprescindible, que las autoridades de salud, con poder decisorio, reconozcan el problema y permitan ser ayudadas, desde una participación real, de colaboración, convocando a los representantes de cada parte interesada que forman el sector, para generar un nuevo sistema de salud, cuyo beneficio final sea, suministrar un servicio de salud de calidad y con seguridad, para la principal parte interesada, los pacientes.
