/Fuente: Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires /
Preocupante aumento de casos de sífilis en Argentina

Argentina culminó el año 2025 con la cifra más alta de diagnósticos de sífilis de los últimos cinco años, de acuerdo con los datos reportados por el sistema de vigilancia y difundidos en base al Boletín Epidemiológico Nacional. Según los especialistas esto habla del fracaso del sistema de salud en su conjunto.
Por Ana M. Pertierra
En números, la referencia más citada habla de 55.183 diagnósticos en el acumulado del año. Sin embargo, los especialistas dicen que son de 46.613 los casos confirmados más 11.261 embarazadas y más de 1.000 casos de sífilis congénita. Ese incremento reabrió una alarma sanitaria que no es exclusiva del país: la sífilis sigue siendo una infección de transmisión sexual (ITS) frecuente a nivel global y, aunque tiene cura, puede dejar secuelas graves cuando no se detecta y trata a tiempo.

Dr. Marcelo Rodríguez Fermepin, profesor de Microbiología clínica de la FFyB – UBA (Foto de archivo)
FABAinforma consultó al Dr. Marcelo Rodríguez Fermepin, bioquímico, Profesor de la Cátedra de Microbiología Clínica del Departamento de Bioquímica Clínica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, y Director del Proyecto de Infecciones trasmisibles sexualmente del Observatorio Bioquímico de la salud –OBIOS– de la Fundación Bioquímica Argentina, quien explicó esta situación del país a la que calificó como producto del fracaso del sistema de salud en su conjunto, especialmente al referirse a los casos de sífilis congénita.
¿Qué significan estos números?
Primero debo aclarar que el número de casos notificados en 2025 es de 55.183 y el de notificados confirmados es de 46.613, a los que me parece que habría que sumar los casos de sífilis en embarazadas (11.261) y un poco más de 1.000 casos confirmados de sífilis congénita, que entiendo no están incluidos en los números de población general.
Parafraseando al Dr. Ramón de Torres, esos números, sobre todo los de sífilis congénita, representan el fracaso del sistema de salud en su conjunto.
Más allá de los números crudos, necesitamos pensar en tasas y proporciones para entender mejor qué representan. En el caso de la sífilis congénita, la más grave, podemos decir que estamos en más de 1 caso cada quinientos nacidos vivos, (exactamente, y tomando el último dato confirmado de natalidad) 2,18 cada 1000 nacidos vivos. A esto se deberían sumar los casos de mortinatos y abortos por sífilis, que según la bibliografía representa un número similar a los casos de sífilis congénita.
¿Por qué comparte esa idea del fracaso del sistema de salud?
Porque si las embarazadas representan el grupo más controlado de nuestro sistema, y hay 1 de cada 500 recién nacidos con sífilis, enfermedad de diagnóstico accesible y no costoso y con un tratamiento eficaz y económico, claramente hay algo que no se está haciendo bien.
Si bien la tasa de infección en la población general, de 93 casos cada 100.000 habitantes, puede parecer baja, es el doble de la tasa de 2018 y 8 veces más que la de 2013. Creo necesario recordar que los valores de hace diez o más años, en cualquiera de las categorías, ya eran por demás preocupantes y todos nos preguntábamos qué debíamos hacer. Aparentemente lo que se hizo no alcanzó siquiera para revertir la tendencia al aumento.
Es importante mencionar que esta tendencia al aumento se registra desde hace una década y que solo descendió durante 2020 y 2021 debido a la pandemia y que en 2022 retornó rápidamente a los valores previos para continuar en aumento.
En el caso de embarazadas con serología positiva, el incremento se mantuvo durante la pandemia, lo que reflejaría que el descenso de casos generales se debió más a la ausencia de consultas y diagnóstico que a la real disminución de contagios. En mujeres embarazadas la prevalencia pasó de 2,15% en 2013 a 5,8% en 2021.
Finalmente, los cambios en la notificación a partir de 2022 y el aumento de prestadores que notifican al sistema de vigilancia epidemiológica nacional a partir de la pandemia, probablemente contribuyan para tener un mayor número de casos notificados.
¿Cómo se reportan las notificaciones y confirmaciones en los Sistemas de vigilancia?
A partir de 2022 la notificación de casos de sífilis en la población general al SNVS 2.0 cambió, mediante notificación nominal individualizada que integra los datos clínicos, bioquímicos (llamados de laboratorio) y epidemiológicos. En algunos grupos, como embarazadas y bancos de sangre, se mantiene la modalidad numérica semanal de casos positivos y negativos. En nuestro laboratorio incluimos la notificación nominal de embarazadas. También los casos de sífilis congénita son nominales.
¿Es un problema sanitario a nivel global?
Si, el incremento de las infecciones transmisibles sexualmente (ITS) es un problema global. Desde un punto de vista podemos pensar que la posibilidad de tratamientos pre y post exposición, la disminución de la utilización de métodos de barrera, la pérdida del miedo a la mortalidad por la infección con el VIH debido a los tratamientos de alta eficacia y las teorías sin sustento científico que inundan las redes sociales han contribuido por motivos distintos al aumento de la incidencia de las ITS, principalmente las bacterianas.
Por otro lado, también podemos pensar con optimismo que los mayores esfuerzos de diagnóstico, las campañas de detección enfocadas en grupos vulnerables, y las mejoras en la notificación también han contribuido al incremento de casos detectados.
¿A qué grupos etarios y/o género afecta más?
Sin dudas el grupo más afectado es el de adultos jóvenes y lo mismo ocurre en todo el mundo. Casi la mitad de los casos corresponden a personas de entre 20 y 29 años. Si incorporamos a las personas de 30 a 39 años representan dos tercios de los casos, y si incluimos a los adolescentes trepa al 75% de los casos. A partir de los 40 años las tasas disminuyen paulatinamente con la edad. Con respecto al género, y probablemente debido al aporte de los resultados del seguimiento de las mujeres embarazadas, en el grupo de edad de entre 15 y 29 años el 60% de los casos corresponde a mujeres. A partir de los 30 años la diferencia entre géneros suele ser mucho menor.
Esto datos muestran cuáles son los grupos principalmente vulnerables en los que se deberían enfocar las actividades y los mensajes de prevención.
¿Cuáles serían las principales causas de este aumento?
Es difícil asignar causas específicas como mencioné anteriormente hay varias que confluyen. Sin duda la ausencia del tema en las agendas públicas (hasta un momento como éste en el que todos hablamos del tema durante un par de semanas) es un factor importante. ¿Quién recuerda la última campaña masiva de prevención de ITS?
Por otro lado, situaciones como la “moda” de relaciones sexuales “a pelo” (sin preservativo), la profusión de información equivocada en las redes sociales que suelen consumir los grupos vulnerables y, en mi opinión, la evolución en los tratamientos del VIH que hicieron disipar el miedo al contagio, contribuyen al incremento en la transmisión. También el incremento en cantidad y calidad de la notificación al SNVS aportan un porcentaje menor, pero no despreciable, del aumento.
¿Qué resultados observan ustedes desde OBIOS y OBA?
Desde el Observatorio vemos un número importante de casos de sífilis principalmente en mujeres embarazadas (5, 9%) en el último semestre. Sin embargo, como todavía el número de laboratorios que informan son pocos y algunos no lo hacen de manera constante, los resultados reportados son insuficientes para hacer un seguimiento en el tiempo y lograr que los resultados reflejen también la situación geográfica de la sífilis.
¿Cuáles considera las estrategias más oportunas para frenar esa curva de casos?
Es una muy buena pregunta, durante años repetimos que es necesario dar más información a la población, concientizar a los grupos vulnerables, expandir las áreas de cobertura de diagnóstico y tratamiento mediante distintas estrategias, sin embargo, los números no paran de crecer. Me parece que es la hora de alumbrar nuevas ideas, nuevos mensajes y enfoques diferentes. ¿Cuáles? No lo sé, no estoy seguro. Pero sí estoy seguro de que es necesario hacer algo diferente. Ese algo diferente deberá focalizarse en las poblaciones claves y adecuarse a las distintas realidades de nuestro país.
En cuanto al tratamiento, cada día la frecuencia de cepas de T. pallidum que portan mutaciones asociadas con resistencia a macrólidos es mayor. Por ese motivo, el tratamiento de elección sigue siendo la Penicilina G benzatínica, con las dosis adecuadas para cada estadio de la infección.
Una infección de trasmisión sexual La sífilis es una ITS causada por la bacteria Treponema pallidum. Se transmite, sobre todo, por contacto sexual (vaginal, anal u oral) cuando hay lesiones infecciosas, y también puede transmitirse de madre a hijo durante el embarazo, dando lugar a sífilis congénita.La preocupación sanitaria tiene un motivo simple: en sus primeras etapas puede ser muy contagiosa, pero a la vez poco evidente. Una lesión puede no doler, desaparecer sola y generar una falsa sensación de que “ya pasó”, mientras la infección sigue avanzando.Organismos internacionales subrayan que el control prenatal y el acceso a diagnóstico y tratamiento temprano en embarazadas reduce el riesgo de transmisión al bebé, un punto crítico cuando se observan aumentos de diagnósticos en ese grupo.La sífilis puede presentarse por etapas y, en ocasiones, no dar síntomas. Cuando aparecen, pueden ser variados y confundirse con otros cuadros.En la sífilis primaria, el signo clásico es el chancro: una úlcera generalmente indolora en el sitio de entrada (genitales, ano o boca). Puede aparecer, típicamente, entre 9 y 90 días después de la infección, y pasar inadvertida.En la etapa secundaria, pueden presentarse erupciones cutáneas (incluidas palmas de manos y plantas de pies), fiebre, malestar o ganglios inflamados. La erupción puede no picar, lo que también retrasa la consulta.Luego puede entrar en una fase latente, sin síntomas, pero con la bacteria aún presente. Si no se trata, la infección puede avanzar a formas tardías con compromiso de órganos, sistema nervioso o cardiovascular.Prevención: preservativos y testeosEl aumento de casos reactivó campañas de prevención con un eje conocido: preservativo y testeo. La OPS recuerda que el uso correcto y constante del preservativo reduce fuertemente el riesgo, aunque puede no cubrir lesiones ubicadas fuera del área protegida.En paralelo, infectólogos vienen señalando un cambio de hábitos: algunas personas confían en estrategias de prevención del VIH (como PrEP) y relegan métodos de barrera, pese a que PrEP no previene otras ITS como la sífilis—un punto que especialistas consultados en notas recientes volvieron a remarcar.Con los diagnósticos en alza, el desafío es doble: sostener el acceso a estudios y tratamiento, y actualizar el “contrato cultural” de la prevención para que vuelva a ser una práctica cotidiana, no un mensaje ocasional.TratamientoLa sífilis se trata con antibióticos y, según los organismos internacionales, la penicilina sigue siendo el esquema de referencia en múltiples situaciones clínicas, incluyendo el embarazo, donde la indicación y el seguimiento tienen particularidades.Los especialistas subrayan que no alcanza con “tomar algo”: hace falta diagnóstico correcto, esquema completo y controles posteriores, porque la respuesta se monitorea con laboratorio y porque, si no se trata a las parejas sexuales, la cadena de transmisión continúa. |
Una infección de trasmisión sexual
La sífilis es una ITS causada por la bacteria Treponema pallidum. Se transmite, sobre todo, por contacto sexual (vaginal, anal u oral) cuando hay lesiones infecciosas, y también puede transmitirse de madre a hijo durante el embarazo, dando lugar a sífilis congénita.La preocupación sanitaria tiene un motivo simple: en sus primeras etapas puede ser muy contagiosa, pero a la vez poco evidente. Una lesión puede no doler, desaparecer sola y generar una falsa sensación de que “ya pasó”, mientras la infección sigue avanzando.Organismos internacionales subrayan que el control prenatal y el acceso a diagnóstico y tratamiento temprano en embarazadas reduce el riesgo de transmisión al bebé, un punto crítico cuando se observan aumentos de diagnósticos en ese grupo.La sífilis puede presentarse por etapas y, en ocasiones, no dar síntomas. Cuando aparecen, pueden ser variados y confundirse con otros cuadros.En la sífilis primaria, el signo clásico es el chancro: una úlcera generalmente indolora en el sitio de entrada (genitales, ano o boca). Puede aparecer, típicamente, entre 9 y 90 días después de la infección, y pasar inadvertida.En la etapa secundaria, pueden presentarse erupciones cutáneas (incluidas palmas de manos y plantas de pies), fiebre, malestar o ganglios inflamados. La erupción puede no picar, lo que también retrasa la consulta.Luego puede entrar en una fase latente, sin síntomas, pero con la bacteria aún presente. Si no se trata, la infección puede avanzar a formas tardías con compromiso de órganos, sistema nervioso o cardiovascular.Prevención: preservativos y testeosEl aumento de casos reactivó campañas de prevención con un eje conocido: preservativo y testeo. La OPS recuerda que el uso correcto y constante del preservativo reduce fuertemente el riesgo, aunque puede no cubrir lesiones ubicadas fuera del área protegida.En paralelo, infectólogos vienen señalando un cambio de hábitos: algunas personas confían en estrategias de prevención del VIH (como PrEP) y relegan métodos de barrera, pese a que PrEP no previene otras ITS como la sífilis—un punto que especialistas consultados en notas recientes volvieron a remarcar.Con los diagnósticos en alza, el desafío es doble: sostener el acceso a estudios y tratamiento, y actualizar el “contrato cultural” de la prevención para que vuelva a ser una práctica cotidiana, no un mensaje ocasional.TratamientoLa sífilis se trata con antibióticos y, según los organismos internacionales, la penicilina sigue siendo el esquema de referencia en múltiples situaciones clínicas, incluyendo el embarazo, donde la indicación y el seguimiento tienen particularidades.Los especialistas subrayan que no alcanza con “tomar algo”: hace falta diagnóstico correcto, esquema completo y controles posteriores, porque la respuesta se monitorea con laboratorio y porque, si no se trata a las parejas sexuales, la cadena de transmisión continúa.