Actualidad científica: Influenza A (H3N2) subclado K en Argentina

/Fuente: Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires – FABA Informa/


Ante la dinámica observada en el hemisferio norte y el comportamiento histórico de las temporadas de influenza en Argentina, es altamente probable que enfrentemos una temporada 2026 con inicio más temprano que lo habitual y con predominio de H3N2 subclado K. La campaña de vacunación 2026 debería idealmente comenzar en marzo, lo más temprano posible, para lograr cobertura adecuada antes del inicio de circulación significativa.

Por Dr. Humberto Debat* para FABAinforma

El contexto global

La temporada de influenza 2025-2026 en el hemisferio norte se adelantó entre tres y seis semanas respecto al patrón habitual, con predominio marcado de influenza A(H3N2). Dentro de este subtipo, un linaje particular, denominado subclado K o J.2.4.1 en nomenclatura filogenética, se expandió rápidamente hasta representar la mayoría de los virus circulantes en Europa, Estados Unidos y Asia. Un subclado no es un virus “nuevo” en el sentido que el público general podría interpretar. Se trata de un grupo de virus que comparten mutaciones específicas que los distinguen de otros linajes dentro del mismo subtipo. Los virus influenza mutan constantemente, es su naturaleza biológica, y periódicamente algún linaje acumula cambios suficientes para adquirir ventajas de transmisión sobre los demás.

El subclado K presenta múltiples mutaciones en la hemaglutinina, la glicoproteína de superficie que el virus utiliza para ingresar a las células del tracto respiratorio y que constituye el principal blanco de los anticuerpos neutralizantes.

Dr. Humberto Debat, virólogo e investigador del INTA – Córdoba.

Estos cambios le confieren mayor capacidad de transmisión, estimada en aproximadamente 56% superior a variantes previas, y una distancia antigénica relevante respecto de las cepas incluidas en las vacunas actuales. Es importante resaltar un punto que frecuentemente se malinterpreta: deriva antigénica no equivale a mayor virulencia. Los datos acumulados en Europa, Estados Unidos y Asia no muestran incremento en la severidad clínica de los cuadros causados por el subclado K. Las tasas de hospitalización y la letalidad se mantienen dentro de los rangos esperados para temporadas dominadas por H3N2. Lo que sí observamos es mayor número de casos por la alta transmisibilidad, lo cual genera presión sobre los sistemas de salud, un fenómeno conocido y esperable.

La situación en Argentina

En nuestro país, el Laboratorio Nacional de Referencia del INEI-ANLIS confirmó los primeros casos del subclado K a mediados de diciembre de 2025. Desde entonces, a través de vigilancia genómica se han identificado 28 casos distribuidos en 14 provincias, con una primera muerte reportada en Mendoza, un hombre de 74 años con comorbilidades preexistentes. Estos números requieren interpretación cuidadosa. Por un lado, 28 casos confirmados por secuenciación representan una muestra sesgada y no un censo; la mayoría de las infecciones respiratorias no se secuencian, por lo que el número real de infecciones es considerablemente mayor. Por otro lado, la detección en 14 provincias en pocas semanas sugiere circulación comunitaria más allá de los casos importados por viajeros.

El perfil epidemiológico de los casos detectados es consistente con lo observado históricamente en temporadas dominadas por H3N2: concentración de casos severos en mayores de 60 años y niños menores de 10, con los adultos mayores como grupo de mayor riesgo de complicaciones. Un dato particularmente relevante es que cerca del 80% de los afectados no contaba con vacunación antigripal actualizada, y casi la mitad requirió hospitalización.

Estamos transitando el verano, período de baja circulación de virus respiratorios en el hemisferio sur. La pregunta relevante no es si el subclado K circulará masivamente en Argentina, ya que lo hará con alta probabilidad, sino cuándo comenzará la ola estacional y con qué intensidad se manifestará.

Proyecciones: qué podemos anticipar

Basándonos en la dinámica observada en el hemisferio norte y en el comportamiento histórico de las temporadas de influenza en Argentina, es altamente probable que enfrentemos una temporada 2026 con inicio más temprano que lo habitual y con predominio de H3N2 subclado K. La globalización y la movilidad de personas han acortado significativamente el desfase entre hemisferios. Los viajeros que regresan de Europa y Norteamérica durante el verano funcionan como vectores de introducción, y una vez establecida la circulación comunitaria, el virus se propaga con la llegada del otoño y las condiciones climáticas que favorecen la transmisión respiratoria: ambientes cerrados, menor ventilación, aglomeraciones. Estimaciones razonables serían que la circulación significativa podría comenzar en marzo-abril, potencialmente adelantándose al pico tradicional de junio-julio si las condiciones climáticas acompañan. Esto tiene implicancias directas para la planificación sanitaria y para las decisiones individuales de vacunación.

Vacunas: una herramienta esencial para prevenir hospitalizaciones

La distancia antigénica entre el subclado K y las cepas vacunales ha generado cierta preocupación sobre la efectividad de las vacunas disponibles. Los datos preliminares de Europa indican una efectividad del orden del 50% contra infección sintomática por H3N2, cifra consistente con temporadas previas dominadas por este subtipo. La efectividad vacunal para prevenir hospitalización se mantiene considerablemente alta: entre 70-75% en niños y 30- 40% en adultos. Este patrón, protección moderada contra infección pero sustancial contra enfermedad grave, es característico de las vacunas de influenza y refleja la contribución de la inmunidad celular, que se conserva mejor que los anticuerpos neutralizantes ante la deriva antigénica. En términos prácticos, esto significa que la vacunación sigue siendo la intervención preventiva más importante, especialmente para los grupos de riesgo. Una persona vacunada puede infectarse, pero tiene significativamente menos probabilidades de terminar hospitalizada o de desarrollar complicaciones severas.

La campaña de vacunación 2026 debería idealmente comenzar en marzo, lo más temprano posible, para lograr cobertura adecuada antes del inicio de circulación significativa. La composición de la vacuna para el hemisferio sur 2026 será determinada por la OMS en las próximas semanas, y existe la posibilidad de que se actualice el componente H3N2 para mejorar la concordancia con los virus circulantes.

Sobre el oseltamivir y el tratamiento

El antiviral oseltamivir ha retomado visibilidad como herramienta terapéutica. Su mayor utilidad se observa cuando se administra dentro de las primeras 48 horas desde el inicio de síntomas, reduciendo la duración y severidad del cuadro. En pacientes hospitalizados, puede iniciarse más tardíamente con beneficio clínico. Sin embargo, se debe advertir sobre el uso indiscriminado. El oseltamivir no es un sustituto de la vacunación, no está indicado para cuadros leves en personas sin factores de riesgo, y su uso inapropiado favorece la emergencia de resistencia. La decisión de prescribirlo debe ser médica, evaluando cada caso individual.

Una proyección

Argentina enfrenta una temporada de influenza que será probablemente más intensa y temprana que años recientes, pero no estamos ante un escenario de emergencia sanitaria ni mucho menos ante una nueva pandemia. El subclado K es más transmisible pero no más virulento. Las herramientas disponibles, vacunación, antivirales, medidas de higiene respiratoria, son las mismas que conocemos y funcionan. El sistema de vigilancia genómica argentino, fortalecido durante la pandemia de COVID-19, está operativo y permite monitorear la situación en tiempo real.

Vacunas: una herramienta esencial para prevenir hospitalizaciones.

Lo que sí es preocupante es la baja cobertura de vacunación que revelan los casos detectados. Que el 80% de los afectados no estuviera vacunado indica una oportunidad perdida de prevención. Las campañas antivacunas que lamentablemente han ganado terreno en los últimos años tienen consecuencias concretas que estamos observando. La recomendación para la población general debe ser clara: vacunarse contra la gripe en cuanto la campaña 2026 esté disponible, especialmente quienes pertenecen a grupos de riesgo o conviven con personas vulnerables. Mantener las medidas básicas de higiene respiratoria que aprendimos durante la pandemia. Ante síntomas de inicio súbito, fiebre alta, dolor muscular intenso, tos, consultar al sistema de salud sin automedicarse. Para las autoridades sanitarias, el momento de preparar la respuesta es ahora: asegurar la disponibilidad temprana de vacunas, reforzar la comunicación de riesgo basada en evidencia, y anticipar la demanda asistencial que el otoño-invierno traerá. La influenza estacional mata anualmente entre 290.000 y 650.000 personas en el mundo. No es un enemigo nuevo ni desconocido. Con las herramientas disponibles y decisiones informadas, podemos atravesar esta temporada minimizando su impacto.

* Virólogo e investigador del INTA en Córdoba. Premio Konex 2023 por su rol durante la pandemia de COVID-19, en la que participó en el Proyecto PAIS Genómica del SARS-CoV-2. Miembro del Comité Asesor de Ciencia Abierta del Ministerio de Ciencia.

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