Ciencia abierta: diamante vs. fantasía

/Fuente: Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires – FABA Informa/


La Ciencia Abierta Diamante es un modelo de publicación académica donde las revistas científicas no cobran tarifas a los autores ni a los lectores, ofreciendo acceso completamente libre y gratuito, financiado por instituciones (universidades, gobiernos, sociedades científicas) o la comunidad.

Este modelo promueve la equidad, inclusión y la democratización del conocimiento, ya que elimina las barreras financieras para autores y lectores. Apoyado por la UNESCO y Coalition S, no solo elimina barreras económicas, sino que también fortalece la soberanía científica ya que permite que la generación y la difusión del conocimiento permanezcan en manos de la academia local, claves para una ciencia global más justa y equitativa (1). No hay cargos por publicar ni por leer los artículos. Este modelo es impulsado por la comunidad y gestionado por entidades sin fines de lucro. Es inclusivo y multilingüe ya que fomenta la publicación en diferentes idiomas y culturas.

A pesar de su crecimiento [más de 13 000 revistas registradas en Directory of Open Access Journals (DOAJ)], a veces enfrenta desafíos en la evaluación curricular, que aún prioriza otros indicadores como el índice de impacto, fomentado por las empresas editoriales.

El movimiento de ciencia abierta produce importantes beneficios como el de acelerar los descubrimientos y el de promover el acceso a la información científica al permitir que los resultados de las investigaciones en forma de artículos, datos y software sean de libre acceso y reutilización.

Pagar para publicar en revistas de alto impacto

Del otro lado está el negocio de algunas editoriales a las que durante más de dos décadas, los autores han pagado miles de millones de dólares para que sus artículos sean de acceso libre. Esto no es ciencia abierta, aunque así lo declamen. Esta modalidad atenta contra las posibilidades de que ciertos estudios no financiados (p. ej casos clínicos o estudios retrospectivos) puedan ser visualizados a través de su publicación por razones de costos.

En 2021, se estima que entre 17 000 y 29 000 revistas científicas dependían de un modelo de acceso abierto diamante. Son el 64% de las revistas registradas en el DOAJ y el 44% de los artículos, ya que su producción media es menor que la de las revistas con fines de lucro. El modelo diamante ha tenido especial éxito en las revistas con sede en América Latina (95% de las revistas) tras la aparición de grandes plataformas apoyadas públicamente, como Latindex, SciELO y Redalyc (2).

Las revistas de acceso abierto diamante publican menos artículos en general que las que cobran tarifas para publicar. (356 000 artículos al año en el 2017-2019 vs. 453 000 artículos publicados por revistas comerciales) (3). Si bien las revistas de acceso abierto diamante están disponibles para la mayoría de las disciplinas, son más frecuentes en las humanidades y las ciencias sociales.

Pagar para publicar, lejos de ser ciencia abierta, privilegia a quienes disponen de fondos para publicar, distrae esos fondos que deberían servir para financiar la ejecución de los trabajos en sí y solo tiene la ventaja para los lectores de poder acceder a esos artículos sin costo.

Pagar para leer

Hoy en día, la circulación del conocimiento en la ciencia se ve limitada por los altos precios fijados por las editoriales para poder leer los artículos que no son de libre acceso. Muchos estudiantes e investigadores no pueden permitirse adquirir revistas académicas de acceso pago.

Sci-Hub surgió en 2011 para abordar este problema. Fue fundado por Alexandra Elbakyan, de Kazajistán, en 2011, como respuesta al alto costo de los artículos académicos. Sci-Hub tuvo como objetivo proporcionar acceso gratuito e ilimitado a todo el conocimiento científico publicado en revistas o libros (4).

Sci-Hub ayudó a millones de estudiantes e investigadores, profesionales médicos, periodistas y otras personas de todo el mundo a acceder al conocimiento. La misión de Sci-Hub fue combatir cualquier obstáculo que impidiera el acceso abierto al conocimiento, ya sea legal, técnico o de otro tipo (5). Como premio, Sci-Hub y su fundadora fueron demandadas por infracciones de derechos de autor en los Estados Unidos en 2015 y 2017 respectivamente perdiendo ambos casos y perdiendo su dominio. Las editoriales la han criticado por violaciones de derechos de autor, reducción de beneficios y por potencialmente comprometer la seguridad en las redes universitarias (6).

Las empresas editoriales hicieron valer su poder económico y siguieron proclamando su apoyo a la ciencia abierta (pero pagada por los autores) y, como los viejos alquimistas de Praga, tratando de vender “fantasías” por “diamantes”.

Referencias bibliográficas

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