«Gestionar y formar»: Editorial del Dr. Claudio Cova, Presidente de FABA

/Fuente: Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires – FABA Informa/


Gestionar para crecer como institución y formar para dar continuidad a la gestión supone entender que el fortalecimiento institucional es un proceso colectivo, sostenido en el tiempo, que requiere tanto decisiones organizativas como una formación permanente de los actores que integran la institución. FABA abre las puertas de su primera Escuela de Dirigentes.

Por Dr. Claudio H. Cova, Presidente de la Federación Bioquímica de la provincia de Buenos Aires

Desde hace ya tiempo y con la experiencia de años de vivir en el seno de una institución tan prestigiosa y sólida como la nuestra, uno va aprendiendo cuáles son las premisas ineludibles de un dirigente. Sin lugar a dudas, de todas las premisas del listado que podemos considerar más sobresalientes para los dirigentes responsables de una institución, no sólo de salud sino de cualquier ámbito, elijo dos: Gestionar y Formar.

Lo primero casi viene implícito con la responsabilidad que se asume y lo segundo implica un paso más, algo que no siempre se acepta, que es que no somos ni debemos creernos eternos, y que no podemos pararnos en la individualidad egoísta de pensar que nadie haría las cosas mejor.

Formar implica reconocer que la mejor huella que podemos dejar, que el mensaje más profundo es el de abrir el camino para todos y proveer a los que siguen de las herramientas para que crezcan, para que el futuro sea una opción no sólo posible, sino superadora.

Gestionar para crecer como institución y formar para dar continuidad a la gestión supone entender que el fortalecimiento institucional es un proceso colectivo, sostenido en el tiempo, que requiere tanto decisiones organizativas como una formación permanente de los actores que integran la institución.

Gestionar implica planificar, organizar y evaluar acciones orientadas al logro de objetivos comunes, optimizando recursos y consolidando una identidad institucional clara. El crecimiento institucional no se limita a la expansión o al cumplimiento de metas inmediatas, sino que se vincula con la capacidad de proyectarse, adaptarse y sostener prácticas coherentes a lo largo del tiempo.

Garantizar la continuidad de la gestión

En este marco, formar es una condición necesaria para garantizar la continuidad de la gestión, ya que permite transmitir no solo normas y procedimientos, sino también criterios, valores y sentidos que dan coherencia a la vida institucional.

La formación de los miembros de la institución fortalece los procesos de relevo, evita la personalización de la gestión y favorece la construcción de una cultura organizacional compartida. De este modo, gestionar y formar se articulan como dimensiones inseparables: se gestiona para consolidar y desarrollar la institución, y se forma para asegurar la continuidad, la estabilidad y la proyección futura de la gestión institucional.

La importancia de formar el saber radica en que el conocimiento no surge de manera espontánea ni se reduce a la simple acumulación de información. Formar el saber implica desarrollar la capacidad de pensar críticamente, de fundamentar las ideas, de distinguir entre opinión y conocimiento válido, y de comprender los límites y alcances de lo que se conoce.

En este sentido, la formación del saber permite al sujeto interpretar la realidad de manera reflexiva, tomar decisiones responsables y participar activamente en la vida social, científica y cultural.

Además, un saber bien formado contribuye a la autonomía intelectual, ya que habilita a cuestionar, argumentar y construir nuevos conocimientos a partir de la razón, la experiencia y el diálogo con otros saberes.

Compromiso ético y social

La responsabilidad de formar el saber implica un compromiso ético y social tanto de quienes enseñan como de quienes aprenden. Formar el saber no consiste únicamente en transmitir contenidos, sino en orientar el pensamiento, promover la búsqueda de fundamentos, el respeto por la verdad y el uso responsable del conocimiento. Esta responsabilidad supone reconocer que el saber influye directamente en la manera en que las personas comprenden la realidad, actúan en ella y se vinculan con los demás. Por ello, una formación responsable debe fomentar la reflexión crítica, la honestidad intelectual y la apertura al diálogo, evitando la reproducción acrítica de información o prejuicios. En este sentido, formar el saber es una tarea que contribuye a la construcción de sujetos autónomos, capaces de ejercer su libertad con responsabilidad y de participar activamente en la transformación de la sociedad.

Hoy FABA abre las puertas de su primera Escuela de Dirigentes, lo hacemos con orgullo, con alegría, con el convencimiento de que cada paso se debe dar pensando en el que viene, cada escalón mirando con compromiso cada desafío, cada desafío asumiendo la responsabilidad con la institución y el respeto hacia quienes confían en nosotros.

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