Gestión Pública

Lucha contra el Sida: El Defensor Adjunto Walter Martello, advirtió “estancamiento y falta de inversión en Argentina”

/Difusión Prensa Walter Martello / Defensor del Pueblo Adjunto /


Por año, en Argentina, 5000 personas se infectan de HIV y se registran más de 1400 fallecimientos por Sida. Mientras que la tasa de mortalidad se mantiene en niveles preocupantes, en 2019 se aplicó un recorte de más de $205 millones en el programa nacional de lucha contra esta epidemia.

Un relevamiento oficial mostró que la provincia de Buenos Aires es una de las jurisdicciones del país donde menos se instrumentan los tratamientos de Profilaxis. Se trata de una herramienta, de eficacia comprobada, destinada a personas expuestas a situaciones de exposición real o potencial de transmisión del virus.

El 1° de diciembre se celebra el Día Mundial de la Lucha contra el Sida. Luego de que en la década pasada se registraran significativos avances en la lucha contra esta epidemia, Argentina se encuentra atravesando un preocupante período de estancamiento. La tasa de mortalidad, si bien no registró importantes subas, tampoco se ha logrado reducir. Conclusión: por año, tenemos que lamentar la muerte de más de 1400 personas. ¿A que se debe esta situación? Hay múltiples factores, y uno de ellos es sin duda la ausencia del Estado en los que se refiere al desarrollo de campañas de prevención y concientización, como así también la ausencia de inversión pública necesaria para:

  • que la mayoría de las personas con VIH conozcan su situación y accedan de inmediato al tratamiento.
  • Que los preservativos y lubricantes lleguen a los usuarios.
  • Que se garantice el asesoramiento sobre salud sexual integral.
  • Que se garantice el acceso a la Profilaxis Post-Exposición.
  • Que se disponga de la profilaxis Pre Exposición (PrEP) integrada al paquete de prevención combinada.
  • Que a aquellas personas que acuden a realizarse una prueba de VIH se le ofrezca el diagnóstico de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).
  • Que la educación sexual integral se aplique en todos los centros educativos

En la Argentina viven alrededor de 110 mil personas con VIH, de las cuales -según las estadísticas oficiales- el 30% no conoce su situación. A su vez, se continúan infectando alrededor de 5.000 personas cada año, de cuales unas 100 infecciones se dan por transmisión vertical: de la madre a su hijo/a.

En ese contexto, un punto a tener en cuenta es lo que está sucediendo con la denominada Profilaxis Post Exposición (PEP). Se trata de una herramienta de eficacia comprobada, que se incluye dentro del paquete de medidas de la estrategia de Prevención combinada para reducir el riesgo de transmisión del VIH.

Se considera PEP a la toma de antirretrovirales (ARV) por una persona sin VIH posterior a una situación de exposición real o potencial de transmisión del virus. La misma debe iniciarse lo antes posible, siempre antes de las 72 horas. Posteriores a la exposición, y tomarse durante 28 días corridos. Está indicada en personas con exposición esporádica al VIH tanto por vía sexual como por vía sanguínea. Los esquemas de ARV para PEP recomendados actualmente han mejorado su efectividad, seguridad y tolerabilidad.

Con el objetivo de conocer la situación actual de oferta de PEP en el territorio nacional, y de ampliar el acceso a esta estrategia, desde la Dirección de Sida, Enfermedades de Transmisión Sexual, Hepatitis y Tuberculosis (DSETSHyT) se realizó este año un interesante estudio. Concretamente, se instrumentó un relevamiento nacional, provincial y municipal. El mismo se llevó a cabo durante los meses de mayo y junio de 2019 y se propuso auditar el estado actual de oferta y dispensa de PEP en efectores del sistema de salud.  El resultado muestra a Córdoba como la provincia con mayor cantidad de Profilaxis dispensadas, mientras que Buenos Aires se encuentra en los últimos lugares. Algunos números hablan por sí solos; Córdoba, que tiene una población muy inferior a la de la provincia de Buenos Aires y una tasa de mortalidad por Sida muy por debajo de la tasa bonaerense (2,19 contra 3,85), dispensa mensualmente 12,5 veces más PEP que Buenos Aires.

Cantidad de PEP que dispensa mensualmente cada jurisdicción, 2019.

PEP-valido

Fuente: Dirección de Sida, Enfermedades de Transmisión Sexual, Hepatitis y Tuberculosis (DSETSHyT)

Una de las preguntas de la encuesta, realizadas por Dirección de Sida, Enfermedades de Transmisión Sexual, Hepatitis y Tuberculosis, consistía en identificar obstáculos para la oferta de PEP. El 65% de las personas encuestadas mencionó en primer lugar la falta de actualización de contenidos en el tema, seguido por la ausencia de servicios en consejería sexual (36,5%), la baja demanda de los/as usuarios/as (30,77%), la sobrecarga laboral (26,9%), la disponibilidad horaria reducida para la entrega de medicación (19.23%) y un 11,5% lo atribuyó a la provisión insuficiente de medicamentos.

Se mencionaron también como obstáculos, entre otros: el desinterés en el tema por parte de los mandos medios-altos; el desconocimiento de los protocolos de PEP, de abuso sexual y embarazo en la niñez y adolescencia y de víctimas de violaciones sexuales; la carencia de flujogramas, así como la desarticulación de los servicios de salud y de referentes de otros servicios efectores que intervienen en el circuito. Estos últimos pueden influir en las demoras para la derivación e indicación oportuna de inicio de tratamiento y el seguimiento de las personas usuarias. La mayoría de los/as referentes jurisdiccionales informaron que no disponen de materiales de comunicación ni de acciones de difusión específicas (61%).

Describir la evolución de la tasa de mortalidad en nuestro país permite conocer parte del impacto de la infección por VIH en la población y evaluar las políticas de salud que se están ejecutando. La información para este indicador se construye a partir de los informes estadísticos obtenidos a partir de los certificados de defunción remitidos a las oficinas de estadísticas jurisdiccionales, y desde allí a la Dirección de Estadística e Información en Salud de la Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación.

Con la incorporación de los tratamientos antirretrovirales combinados a mediados de los años 90, la tasa de mortalidad por Sida en el país sufrió un importante descenso, especialmente en varones, luego de haber alcanzado en 1996 un pico de más de 6 por 100.000 habitantes y de poco más de 9 por 100.000 habitantes de la tasa específica para varones. Sin embargo, a partir de 2005, la tasa no muestra grandes variaciones, oscilando entre 3,2 y 3,6 por 100.000 habitantes. Si bien no hubo grandes cambios en el valor del indicador, entre los varones se observa un leve descenso en la tasa entre 2006 y 2011, para luego oscilar y volver en 2017 a un valor similar al 2011. Entre las mujeres la evolución fue más estable.

En 2017 las tasas cada 100.000 habitantes fueron de 3,3 para ambos sexos (1.458 muertes), de 4,6 en varones y 2,1 en mujeres. En el mismo año y en números absolutos, un tercio de las muertes por sida correspondieron a mujeres y dos tercios a varones.

¿Qué pasa con la inversión pública?

Pese a que a que desde hace año no se logra bajar los índices de mortalidad, la inversión pública del Estado nacional ha registrado continuos recortes y subejecuciones presupuestarias, lo que ha generado enormes dificultades para el desarrollado de las políticas públicas contempladas en el programa nacional “Lucha contra el SIDA y enfermedad de Transmisión Sexual”.

Las cifras, informadas por el Ministerio de Hacienda de la Nación, hablan por si solas: en 2019, se aplicó un recorte de más de $205 millones en las partidas asignadas al mencionado programa, que se suman a los más de $201 millones recortados en 2018 y a los casi $516 millones en 2017.

programa

El programa en cuestión tiene, entre sus objetivos y funciones, actividades tales como: fortalecer las políticas públicas nacionales y provinciales en VIH/SIDA; disminuir la incidencia de la infección por VIH/SIDA y fortalecer la asistencia a las personas viviendo con VIH/SIDA; disminuir la incidencia de las infecciones de transmisión sexual y fortalecer el diagnóstico y tratamiento de las mismas; fortalecer el Sistema de Vigilancia Epidemiológica; y disminuir el estigma y la discriminación.

Todo indica que aún resta mucho por hacer.

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