Universidad

Dos científicas platenses participaron como autoras de “El libro Gordo” del control biológico

/CEPAVE, CONICET-UNLP/


Es una publicación internacional que resume todo lo que se sabe sobre los métodos para eliminar o reducir plagas utilizando otros organismos vivos

Vaquita de San Antonio, un coleóptero depredador de pulgones y otras plagas en el cultivo de frutillas. FOTOS Gentileza investigadores

La idea del libro surgió de la Organización Internacional para el Control Biológico (IOBC, por sus siglas en inglés), de la cual las investigadoras del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA) María Gabriela Luna y Nancy M. Greco forman parte, y que las convocó en tanto referentes en la materia a nivel nacional. Así, junto al presidente de la Fundación para el Estudio de Especies Invasivas (FuEDEI) Guillermo Cabrera Walsh, fueron las encargadas de escribir el capítulo correspondiente a la Argentina, un país con más de un siglo de historia en el empleo del método más seguro, económico y ecológico que existe para eliminar o disminuir la presencia de plagas, enfermedades o malezas.

“Nosotras teníamos mucha información recopilada por fuera de lo que hay publicado en revistas científicas, como presentaciones en congresos, datos de estaciones experimentales y entrevistas que fuimos realizando para el armado de la Cátedra de Control Biológico que creamos en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM, UNLP) hace 15 años”, relata Luna. Gracias a esa búsqueda exhaustiva, las especialistas reunieron el valioso material inédito que les permitió colaborar con el volumen titulado “Control Biológico en América Latina y el Caribe. Su rica historia y brillante futuro” (CABI Editorial: 2020). El libro, aseguran las investigadoras, es lo más completo que pueda encontrarse sobre el tema a nivel regional.

“La experiencia de la Argentina es amplia y estuvo basada durante mucho tiempo en el enfoque del control biológico clásico, que consiste en la implementación de programas importados del exterior. Es decir, si aquí aparecía una plaga invasora nativa de otro país, lo que se hacía era averiguar qué agente la atacaba en su lugar de origen, y luego traerlo, reproducirlo y liberarlo acá”, explican las investigadoras. Si bien el método mostraba muy buenos resultados, tenía como efecto adverso la posibilidad de que ese organismo adquirido en determinado momento comenzara a afectar también a especies locales. “Es cierto que en la actualidad se hacen ensayos previos para minimizar las consecuencias ecológicas, pero la manipulación de la naturaleza siempre conlleva riesgos para el ambiente”, apuntan.

Fue así que las soluciones comenzaron a orientarse hacia la búsqueda de enemigos nativos. “Se trató de un cambio de paradigma internacional, porque los monitoreos que se hacían de esas plagas invasoras venían mostrando que, a los pocos años, ya eran consumidas o atacadas por organismos locales, entonces la idea era aprovecharlos como recurso”, señala Luna. Así, la investigación científica se concentró en estudiar y seleccionar insectos, hongos, virus, bacterias y nematodos –gusanos microscópicos– que pudieran servir como agentes de control biológico para controlar especies perjudiciales.

El CEPAVE tiene una vasta experiencia en el tema, y el control biológico es el eje de las líneas de trabajo de varios de los grupos que lo conforman. En sus laboratorios, como así también en otros espacios de investigación de nuestro país, se han logrado resultados importantes y se espera poder establecer un nexo con el sector productivo para que se transformen en herramientas que los agricultores puedan usar en reemplazo de los insecticidas químicos.

El libro resume todos los pasos dados en el camino del control biológico en América Latina, y en ese sentido da a conocer tanto casos de éxito como también aquellos que fracasaron. Hasta el momento, las versiones electrónica e impresa están disponibles en inglés, y la traducción al español estará lista pronto. La última publicación sobre el tema en la región era un texto de 1989, y de ahí la importancia de actualizar los contenidos. Se estima que el nuevo volumen tendrá vigencia como mínimo por los próximos diez años, y las autoras locales se entusiasman con el aporte que significará en el ámbito de la docencia de grado, posgrado, tecnicaturas y cursos a productores.

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