Universidad

Desde el CONICET La Plata reflexionaron sobre la crisis sanitaria y el compromiso del sector científico con la sociedad

/Prensa CONICET La Plata/


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DÍA DEL INVESTIGADOR

Una crisis sanitaria que sirvió para refundar el compromiso del sector científico con la sociedad

Las autoridades del CONICET La Plata reflexionan sobre la respuesta inmediata que la ciencia activó frente al coronavirus

A lo largo de los últimos años la fecha conmemorativa por el Día del Investigador Científico –cada 10 de abril, en recuerdo del natalicio del fundador del CONICET Bernardo Houssay– contó con pocos motivos para festejar. Durante el período 2015-2019, la comunidad científica argentina se vio forzada a dedicar la jornada a implementar distintas acciones que sirvieran para hacer visible la fuerte restricción presupuestaria y de políticas de gobierno que sufrió durante la gestión pasada.

En 2013, una semana después de la trágica inundación que azotó a nuestra región, el día encontró a los científicos del CONICET trabajando activamente al servicio de la reconstrucción de la ciudad en una serie de iniciativas que se plasmarían más tarde en los Proyectos de Investigación Orientados (PIOs) convocados en conjunto con la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) para abordar la emergencia hídrica.

Este 10 de abril de 2020 llega en medio de la crisis sanitaria desatada por la infección por coronavirus que afecta al mundo entero, y la postura del campo de la investigación vuelve a ser de lucha y resistencia, pero esta vez no ante un recorte de presupuesto sino ante la pandemia, algo que se puso de manifiesto en decenas de acciones concretas que fueron impulsadas por expertos del CONICET y de distintas universidades nacionales para dar respuestas urgente a esta problemática de salud pública.

“Es una crisis tremenda, un desastre sanitario que ha venido a ponernos ante el desafío de refundar el compromiso de la ciencia con la sociedad, y nos está dando la oportunidad de devolverle a ésta, aunque sea mínimamente, todo lo que ha invertido en nosotros”, reflexiona Gloria Chicote, directora del CONICET La Plata, y amplía: “Se trata de un compromiso que se puso de manifiesto en la respuesta inmediata y eficiente de las científicas y los científicos de todo el espectro de disciplinas, derribando las falsas dicotomías que se quisieron instaurar o profundizar tiempo atrás, como la de ciencia útil y ciencia inútil, ciencias básicas y aplicadas, o duras y blandas. Hoy están todas al unísono respondiendo con celeridad para ocupar el lugar que les corresponde, al servicio que le debemos a la sociedad”, manifiesta.

Para la titular del CONICET La Plata, “esta rápida reacción es producto de todas las redes y estrategias que se construyeron a lo largo de los últimos años frente a las amenazas que recibió el sistema científico, la restricción generalizada de políticas para el sector, los recortes presupuestarios y las estigmatizaciones con las que trataron de enfrentarnos a la sociedad en su conjunto. Esa crisis que vivimos durante el gobierno anterior que terminó en diciembre de 2019 hizo que reflexionáramos, nos fortaleciéramos y que supiéramos cómo conectarnos entre nosotros y con la comunidad para que los ciudadanos supieran quiénes éramos y qué hacíamos”.

Aunar esfuerzos, desarrollar metodologías, asistir a la tarea hospitalaria y de los laboratorios públicos articulando la labor entre los distintos estamentos, son algunas de las acciones concretas que se pusieron en marcha para atender inmediatamente a la coyuntura, según enumera el vicedirector del CONICET La Plata Carlos Della Védova. “La situación presenta oportunidades para dinamizar determinadas discusiones. La ciencia y la técnica han acompañado a la Humanidad y a su sistema imperante en el modo de producción actual. Y este sistema vigente, que ahora será seguramente rediscutido en profundidad, ha incrementado la captación de la transformación del conocimiento y sus frutos a través de tres pilares: la intensificación de los derechos de la propiedad intelectual, ganada con una dilatada construcción de la subjetividad; la tendencia y el desplazamiento de la investigación científica al sector privado; y la propensión hacia la fuga de cerebros selectiva desde el sur hacia el norte. En esta oportunidad y de manera práctica se ha recorrido cada uno de esos puntos en desfavor de la privatización del conocimiento”, reflexiona.

Las actuales autoridades asumieron sus cargos apenas un par de días antes de desatada la pandemia y de la consecuente implementación de la medida de aislamiento social preventivo y obligatorio por parte del gobierno nacional. Casi de manera premonitoria, marcaron como foco de su mandato el emplazamiento de la producción científica al servicio de la sociedad, con una apuesta fuerte por profundizar la vinculación tecnológica, es decir los procedimientos y herramientas destinados a posibilitar la transferencia de conocimientos y desarrollos desde el sector científico hacia el productivo y la comunidad en general. “Esto implica una revisión del paradigma en el que trabajamos para encontrar la clave que articule oferta con demanda, porque en definitiva es a ese colectivo social al que nos debemos”, había apuntado oportunamente Chicote.

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