Universidad

Dos iniciativas de científicos del CONICET La Plata entre las ganadoras de una convocatoria nacional

/Prensa CONICET La Plata/


Una busca desarrollar modelos matemáticos sobre la infección por coronavirus y la otra permitiría adelantarse a los cuadros más graves

Dos proyectos de investigadores del CONICET La Plata fueron seleccionados en el marco del acuerdo firmado días atrás entre el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT), la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) y la Fundación Bunge y Born. Las iniciativas elegidas son ocho, todas tendientes a contribuir en la lucha contra la pandemia por COVID-19 y que ahora podrán concretarse gracias al aporte de las partes organizadoras.

Una de las propuestas de la órbita local lleva el nombre “Desarrollo de un método diagnóstico que permita predecir, en fases tempranas de COVID-19, complicaciones pulmonares severas” y está liderada por el investigador del CONICET en el Instituto Tecnológico de Chascomús (INTECH, CONICET-UNSAM-asociado a CICPBA) Ricardo Dewey, también asesor científico de la Empresa de Base Tecnológica (EBT) Rad Bio S.A.S., que participa del proyecto. “Lo que planteamos es analizar muestras de sangre de pacientes positivos, extraer información genética y buscar un marcador que nos indique si esas personas, que están recién diagnosticadas, van a evolucionar hacia una forma grave de la enfermedad o no”, explica el responsable. Los estudios se realizarían en el Hospital de Alta Complejidad El Cruce “Dr. Néstor Carlos Kirchner” (HEC) de Florencio Varela.

La importancia del trabajo radica en lograr realizar los análisis durante la primera semana de la infección, momento en el que se expresa en grandes cantidades una proteína responsable de generar una serie de cambios en el pulmón que eventualmente perjudica la flexibilidad de este órgano y lleva a los pacientes a necesitar asistencia respiratoria. “A su vez, esos cambios provocan más modificaciones en otras proteínas, que son las que vamos a buscar como los marcadores de una evolución más o menos favorable. Si obtenemos los resultados que esperamos, el sistema de salud va a ganar mucho tiempo, teniendo en cuenta que podría adelantarse en promedio una semana a la atención especial de personas que vayan a necesitar respirador artificial, en lugar de actuar cuando se desata el cuadro grave”, añade.

Dewey aprovecha la circunstancia para destacar la importancia de promover el trabajo conjunto entre el sector público y el sector privado. “Intentar formar una EBT, por ejemplo, es una alternativa válida para establecer un nexo con el sector productivo, y me gusta estimular a los colegas más jóvenes con este tipo de mensajes, ya que no suele ser algo muy frecuente”, apunta el especialista, quien también reflexiona acerca de los tiempos de la investigación científica: “La generación de conocimiento no es de un día para el otro. En mi caso esto es producto de trece años de trabajo, por eso es indispensable contar con políticas a largo plazo”.

El otro proyecto platense se titula “Ingeniería de control e instrumentación aplicada al modelado y estimación de parámetros del sistema pulmonar bajo respiración asistida”, y está a cargo de Carolina Evangelista, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Electrónica, Control y Procesamiento de Señales (LEICI, CONICET-UNLP). En concreto, consiste en el desarrollo de modelos matemáticos que describan cómo se comporta el sistema respiratorio bajo la condición de asistencia mecánica.

“Venimos trabajando en el diseño de un algoritmo que nos permita hacer esa identificación, y en la primera etapa lo que vamos a hacer es adecuarlo al caso del COVID-19. Para esto necesitamos tener registros temporales de algunas de las variables físicas y fisiológicas de los pacientes y los respiradores. Después, analizaremos los datos obtenidos con los especialistas médicos”, explica Evangelista, y continúa: “La idea es conocer mejor esta patología y cómo afecta a cada persona, porque todos los agentes, en este caso el coronavirus, lo hacen de manera distinta. Entonces esa información va a servir para ajustar el respirador a la situación de cada paciente, es decir saber cuál es la mejor forma de distribuir en el tiempo el flujo y las presiones del aire aplicadas durante la inhalación y la exhalación, como así también planificar el proceso de retiro de la asistencia mecánica”.

Durante el evento de presentación, el titular de la cartera de Ciencia, Roberto Salvarezza aseguró que se trabajó “con mucha articulación y especialmente con rapidez”. Asimismo, agradeció a “todos aquellos que han demostrado que cuando las políticas científicas se orientan claramente a la resolución de problemas, tenemos una comunidad científica estupenda”. Cabe mencionar que se trata de trabajos que habían obtenido las máximas calificaciones en calidad académica y viabilidad tecnológica en el reciente llamado IP COVID-19 organizado por la Agencia, pero que quedaron fuera de la lista ganadora por exceder los plazos de ejecución establecido en aquel concurso.

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