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La Facultad de Ciencias Astronómicas compartió información en el “Día del Asteroide”

/Prensa Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas UNLP/


El 6 de diciembre de 2016, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución A/RES/71/90, en la que se declara el 30 de junio el Día Internacional de los Asteroides “para celebrar cada año a nivel internacional el aniversario del impacto de Tunguska, en Siberia (Federación de Rusia), ocurrido el 30 de junio de 1908, y para aumentar la conciencia pública sobre el peligro de impacto de los asteroides”.

Aquí pueden volver a disfrutar una charla sobre asteroides, ofrecida por el Lic. en Astronomía Patricio Zain, miembro del Grupo Origen (GO), de esta Facultad.

El Día Internacional permite sensibilizar al público sobre los riesgos del impacto de asteroides e informar sobre las medidas de comunicación en caso de crisis que se adoptarían en todo el mundo si hubiera una amenaza verosímil de impacto de un objeto cercano a la Tierra. La decisión de la Asamblea General se adoptó a raíz de una propuesta de la Asociación de Exploradores del Espacio, que fue aprobada por la Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos.”Asteroid Day”

El “Asteroid Day” (2014) fue una iniciativa de un grupo de personalidades del mundo de la ciencia y de la cultura -entre ellas Brian May, astrofísico y guitarrista de “Queen”.

La Oficina de Asuntos del Espacio Ultraterrestre se ha ocupado de los objetos próximos a la Tierra y considera que es necesaria una respuesta internacional ante esta amenaza. Abordar esta cuestión, incluída la identificación de los objetos que podrían colisionar con nuestro planeta y la preparación de medidas para mitigar los efectos, requiere una acción coordinada de la comunidad internacional para salvaguardar la seguridad pública.

Siguiendo las recomendaciones de crear una respuesta internacional ante la amenaza de los objetos próximos a la Tierra, que cuentan con el apoyo de la Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos, se crearon en 2014 las siguientes instituciones:

La Red Internacional de Alerta de Asteroides, que cuenta con planes de comunicación y protocolos detallados para asistir a los Gobiernos en la evaluación de las posibles consecuencias del impacto de un asteroide y apoyar la planificación de la respuesta.

El Grupo Asesor para la Planificación de Misiones Espaciales es un foro de agencias espaciales que determina las tecnologías necesarias para desviar los objetos próximos a la Tierra, con el objetivo de consesuar medidas para la defensa del planeta.

Tunguska

El 30 de junio de 1908, una roca espacial de aproximadamente 37 metros de ancho, penetró la atmósfera terrestre y detonó en el cielo liberando energía equivalente a alrededor de 185 bombas de Hiroshima. Un artículo de NASA reseña: “Es el año 1908 y apenas transcurrieron algunos segundos de las siete de la mañana. Un hombre yace sentado en el balcón de un solitario establecimiento comercial en Vanavara, Siberia. No se imagina que, en sólo unos instantes, será arrancado de su silla y el calor será tan intenso que sentirá como si su camisa estuviera envuelta en llamas. Así es como se sintió el llamado evento de Tunguska a 64 kilómetros (40 millas) del epicentro.

El impacto fue cerca del Río Podkamennaya Tunguska, en la remota Siberia. Don Yeomans, director de la Oficina de Objetos Cercanos a la Tierra (NEO, por su sigla en idioma inglés), en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA señala que es la única entrada de un meteoroide en tiempos modernos de la cual tenemos narraciones presenciales.

A pesar de que el impacto ocurrió en 1908, la primera expedición científica que llegó al área lo hizo 19 años después. En 1921, Leonid Kulik, el conservador principal de la colección de meteoritos del Museo de San Petersburgo condujo una expedición a Tunguska. No obstante, las duras condiciones de la zona del interior de Siberia impidieron al equipo alcanzar el área de la explosión. En 1927, una nueva expedición, liderada otra vez por Kulik, logró finalmente alcanzar la meta.

Aunque se hizo muy difícil obtener testimonios de lo sucedido, la evidencia abundaba alrededor. Aproximadamente 2.100 kilómetros cuadrados de bosque quedaron partidas en dos. Ochenta millones de árboles yacían a ambos lados, derribados en un patrón radial sobre el suelo.

Ni en 1921 (cuando se envió la primera expedición al lugar), ni en ninguna de las expediciones posteriores se ha encontrado algo parecido a un cráter. ¿Cómo sabemos entonces que ocurrió algo en Tunguska esa mañana de junio? Pues porque se enteró todo el mundo: los sismógrafos de toda Asia y toda Europa captaron la explosión; el Observatorio de Greenwich captó variaciones en la presión atmosférica por la cantidad de aire puesto en circulación; y, para rematar, el polvo en suspensión hizo que en el norte de Eurasia la noche fuera tan brillantes que parecía de día.

Es decir, algo pasó en aquellas deshabitadas tierras del Óblast de Irkutsk, de eso no hay duda. La teoría más aceptada es que ese pequeño meteorito originó una explosión termonuclear a unos 8 kilómetros de altitud y con una potencia de 12 megatones. Todo lo de después fue muerte y destrucción”.

Breves sobre asteroides

La Dra. Romina Di Sisto, astrónoma e integrante del Grupo de Cs. Planetarias de la Facultad de Cs. Astronómicas y Geofísicas, explica que “los asteroides son cuerpos sólidos pequeños distribuidos por todo el Sistema Solar pero en su gran mayoría se concentran en un cinturón entre las órbitas de Marte y Júpiter, llamado cinturón principal. En general son rocosos, algunos metálicos y los más alejados del Sol son ricos en agua, materiales volátiles y carbón. La persona que descubre el asteroide elige qué nombre ponerle y además se le asigna un número que indica el orden de su descubrimiento. El primer asteroide, fue descubierto por el astrónomo italiano J. Piazzi en 1801, se lo llamó Ceres y se le asignó el número 1. Ahora Ceres es un “planeta enano”. Pallas y Vesta son entonces ahora los asteroides más grandes que miden alrededor de la mitad de Ceres. Desde entonces se han identificado más de 350000 asteroides y continúan descubriéndose nuevos. No se sabe exactamente el número total de asteroides pero se cree que puede haber más de 1 millón de ellos de más de 1 kilómetro de diámetro.

A medida que se fueron descubriendo más asteroides, los astrónomos notaron que muchos de ellos tenían elementos orbitales similares, así se agruparon en “Familias” según un semieje mayor, exentricidad e inclinación. Estas Familias de asteroides son seguramente el resultado de la fragmentación por un choque en el pasado de un gran asteroide “padre” en pequeños fragmentos. El tiempo y la influencia de los cuerpos del Sistema Solar han dispersado gradualmente las órbitas de estos fragmentos pero no lo suficiente como para borrar las características de la familia. Desde el Observatorio Astronómico se han observado asteroides desde casi su fundación. Se han descubierto varios, por ejemplo, (965) Angélica, (1029) La Plata, (1254) Erfodia, (1569) Evita. En el año 2006, inclusive, se ha nombrado el asteroide 5289, descubierto el 29 de mayo de 1990 desde desde la Estación Carlos Ulrico Cesco del Observatorio Félix Aguilar, de la Universidad Nacional de San Juan, Argentina, con el nombre de una prestigiosa astrónoma del Observatorio de La Plata, la Dra. Virpi Niemela.

Los asteroides chocan con la Tierra todo el tiempo, regularmente, se detectan explosiones producidas por pequeños asteroides que chocan con la atmósfera superior. Los impactos de asteroides son un hecho común y ordinario en el sistema solar. La prueba está en los cráteres que presentan las superficies de cualquier cuerpo sólido del Sistema Solar. En la Tierra, los procesos geológicos borran los cráteres de impacto rápidamente y la atmósfera filtra los péquenos impactores. Es razonable esperar que un asteroide de aproximadamente 4 metros de diámetro entre en la atmósfera una vez por año y cada miles de años uno de aproximadamente 50 metros de diámetro.

Los asteroides que tienen chances de chocar con la Tierra se los denomina NEOS (Asteroides cercanos a la Tierra) y existen programas en el mundo que se dedican a la búsqueda y seguimiento de estos objetos para prevenir los posibles impactos”.

2013

El 15 de febrero de 2013, una inmensa bola de fuego (técnicamente llamada “superbólido”), que se desplazaba a una velocidad de 18,6 km por segundo, entró en la atmósfera y se desintegró en el cielo de Chelyabinsk (Federación Rusa). Según la NASA, el asteroide medía 18 metros de diámetro y pesaba 11 000 toneladas. La energía liberada en el impacto fue aproximadamente de 440 kilotones (es decir el equivalente a la energía explosiva de 440 000 toneladas de TNT). Es el segundo impacto más importante, tras el del Tunguska.

Braian May, música y astronomía

Asteroid Day fue creada por May junto a Rusty Schweickart (astronauta del Apollo 9, 1969), Danica Remy (miembro de la Fundación B612) y el cineasta-realizador Grig Richters (creador del documental 51 Grados Norte), que propuso a las Naciones Unidas declarar el 30 de junio como el” Asteroid Day” en conmemoración del impacto más grande entre un asteroide y la Tierra de los que se tenga registro (Tunguska, Siberia Rusa, 1908). Desde 2015 en varios países del mundo se celebra la fecha con distintas actividades.

Brian May ha retenido su linda pasión por la Astronomía, y desde 2006, luego de un lapso de 30 años, volvió a la Astrofísica y su tesis doctoral. Ya siendo el receptor de grados de honor de las Universidades de Hertfordshire, Exeter y Liverpool John Moores, luego de presentar su tesis actualizada en los Movimientos del Polvo Interplanetario, Brian consiguió su PhD completo del Imperial College, Londres, en 2007. Enseguida aceptó el cargo de “Visiting Researcher” (Investigador Invitado) para continuar su trabajo en Astronomía y luego de cumplir 5 años como miembro del Consejo de la Universidad Liverpool John Moores, Brian ahora cuenta con el rango honorario del Consejo de la Emeritus. En 2006, Brian coescribió su primer libro “Bang! The Complete History of the Universe”, junto a Sir Patrick Moore y el Dr. Chris Lintott.

A este libro ilustrado de astrofísica, ahora editado en 20 idiomas, le siguió en 2012 la edición de su gran anticipada secuela The Cosmic Tourist.

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