Gremiales

ATE INDEC dio a conocer cifras sobre la distribución del ingreso en el período previo al aislamiento

/Difusión ATE Nacional/


Hace unos días el INDEC dio a conocer el informe técnico “Evolución de la distribución del ingreso” (EPH), correspondiente al período previo al Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), del 1er trimestre del corriente año. Sus datos reflejaban que casi la mitad de los hogares reciben menos de 46.500 pesos, apenas por encima de los valores que difunde el INDEC para no caer en la pobreza (que en marzo del 2020 estaba en $41.994,863) y lejos de la canasta de ingresos mínimos que difundimos mes a mes, que llegó a los $66.013, también para un hogar tipo.

Ahora la Junta Interna de ATE INDEC difundió un documento en lo que se agregan nuevos datos que corresponden al primer trimestre de 2020:

–  El 60% de la población ocupada ganaba sueldos de hasta 29.000 pesos..

– Hay mayor desigualdad -según el coeficiente de Gini- con un claro retroceso del 5,4% de la economía, según INDEC, retrocediendo a niveles del 2010.

– El 10% más pobre de la población ocupada concentraba el 1,3% del total de ingresos, mientras que el 10% más rico reunía el 28,9%.

– Respecto a la población ocupada, el INDEC informó que se registró un ingreso promedio de $28.497 y un ingreso mediano de $24.000. Se reveló también que el ingreso promedio per cápita de la población, más allá de si está ocupado o no, alcanzó los $19.916, mientras que la mediana del ingreso per cápita fue de $14.500.

En cuanto al mercado de trabajo el reciente informe del INDEC marcaba que el desempleo alcanzó en las grandes ciudades del país el 10,4%5, con una tasa de subocupación del 11,7%. Lógicamente, estos números no tienen en cuenta el impacto de la pandemia, ya que toman solo 11 días del periodo de ASPO. Comparado con igual trimestre del año pasado (10,1%) hubo un crecimiento menor; mientras que la distancia se amplía en relación al último trimestre del 2019, cuando había arrojado 8,9%, aunque aquí se deben tener en cuenta cuestiones estacionales y, según se explicó en el comunicado correspondiente, este porcentaje fue mayor en mujeres (11,2%) que en varones (9,7%), y afectó más a los jóvenes (23,9% y 18,5%, respectivamente).

La evolución del trabajo registrado entre noviembre de 2015 y abril de 2020 -último dato disponible – marca un decrecimiento de 290 mil trabajadores (-2,39%). Si se considera la serie sin estacionalidad, el decrecimiento es un poco menor (casi 228 mil menos trabajadores, un -1,90%). Pero estos números, pesimistas, que apenas permiten avizorar lo que dejarán la pandemia, deben de analizarse con mayor profundidad.

En primer lugar, la condición de registro no es garantía de estabilidad laboral ni de acceso pleno a los derechos laborales. Claro es el ejemplo de las empresas y del Estado contratando bajo la figura del monotributo, que es, en una gran cantidad de casos, sinónimo de inestabilidad y fraude laboral.

Dicho esto, y aun analizando sólo al componente registrado de lxs trabajadorxs, la caída del componente registrado se revela mucho más dramática cuando se considera la “tasa de reemplazo”. Es decir, a la caída del 1,90% del trabajo registrado debe añadirse que la población en edad de trabajar (20 a 64 años) crece cerca del 1% anual, con lo que, con relación a fines de 2015, hoy es más que significativamente menor la proporción de personas que cuenta con un trabajo registrado: si lo ajustamos al 1er cuatrimestre del 2020, la caída del empleo registrado es de alrededor del 7% con relación a 5 años atrás.

En segundo lugar, las dos modalidades más “dinámicas” se han retraído: entre asalariados del sector privado y trabajadores autónomos (inscriptos en el régimen general de impuestos) se perdieron 501 mil puestos de trabajo entre noviembre de 2015 y abril de 2020 según la serie original y 480 mil según la serie desestacionalizada.

Sí se incrementaron las empleadas domésticas registradas (algo menos de 32 mil casos), lxs vilipendiadxs trabajadores estatales (81 mil en la serie original, y 120 mil en la serie sin estacionalidad) y, fundamentalmente, lxs trabajadores independientes monotributistas en 103 mil -con un alza en lxs monotributistas “convencionales” (+7,15%) y una pérdida de casi 2.257 monotributistas sociales (-0,64%).

Un hecho para nada menor es que el notable aumento de los monotributistas se explica porque, desde abril de 2016, fueron incluidos dentro del universo los beneficiarios de AUH. Por ejemplo, un/a trabajador/a independiente con dos hijxs que antes trabajaba en “negro” ahora se inscribe en la categoría más baja del monotributo (facturación anual de hasta $208.700 mil pesos) y paga un total $1.955 que incluye obra social

Para la sectorial de ATE “queda en evidencia la preocupante situación de muchísimxs trabajadores, tanto por la precariedad a la que son sometidxs para poder acceder a un empleo, o al flagelo de la desocupación que los persigue”.

Prensa ATE

Categorías:Gremiales

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s