Universidad

La Facultad de Ciencias Exactas compartió un artículo sobre el sesgo de género en encuestas a estudiantes

/Difusión Facultad de Ciencias Exactas UNLP/


Debates de género en la ciencia

Queremos más al ayudante varón

Paula Bergero comenta un artículo que da cuenta del sesgo de género en encuestas a estudiantes

En esta oportunidad compartimos una reseña del artículo Examining Gender Bias in Student Evaluations of Teaching for Graduate Teaching Assistants, que fuepublicado  en Octubre de 2020 en la revista de enseñanza NACTA por E. Khazan y sus colaboradores de la Universidad de Florida. Si bien son varios los estudios que documentan el sesgo de género en las distintas prácticas de evaluación que se realizan en las carreras científicas (STEM: ciencia, tecnología, ingeniería y matemática), lo novedoso de este trabajo es que se enfoca en un segmento que ha recibido poca atención: los y las auxiliares docentes.

El sesgo de género en las encuestas que realizan los y las estudiantes respecto de sus docentes ha sido objeto de investigaciones en los últimos años. Por ejemplo, en la publicación de 2016 de Anne Boring (Universidad de Orsay) se muestra que aunque los y las estudiantes aprenden igual de sus docentes mujeres o varones, son ellos los que tienen mejores calificaciones en las encuestas. Además, encuentran que los docentes varones evaluados por estudiantes varones tienen mayores probabilidades de ser calificados como excelentes. En el trabajo de Mitchell y Martin  de 2018 se documentó que las profesoras fueron calificadas por sus estudiantes con menos puntuación en todos los ítems encuestados, pero además se registraron diferencias en los comentarios sobre cada uno: referencias a la personalidad y apariencia de las mujeres (¡oh, qué sorpresa!), referencias a la inteligencia en el caso de los varones.  Incluso usaban distintas categorías: para ella maestra, para él profesor.

En este trabajo, los autores reportan los resultados de un estudio exploratorio realizado en un curso de grado virtual y asincrónico de enseñanza de ciencias respecto de las evaluaciones realizadas por los y las estudiantes sobre el desempeño de su auxiliar docente.

Aunque no lo veamos, el género siempre está

En el estudio que reseñamos aquí, de tipo experimental, a la mitad del grupo de estudiantes se le asignó un ayudante supuestamente varón mientras que al resto se le asignó una ayudante supuestamente mujer. Sin embargo, todas las tareas docentes de los dos grupos del estudio fueron realizadas por una única persona. Por su diseño, el estudio permite visualizar el impacto del género en la percepción de los auxiliares docentes, aún en el caso de que se trate de algo puramente nominal.

El resultado de este experimento fue que, teniendo en ambos casos exactamente el mismo desempeño, las evaluaciones negativas que recibió la supuesta docente mujer fueron más que las evaluaciones negativas que recibió el supuesto varón: de las 6 evaluaciones negativas recibidas entre las 115 encuestas realizadas, solo 1 fue para el ayudante varón.

¿Son acaso los estudiantes varones quienes menosprecian las habilidades de sus docentes mujeres? No. El estudio muestra que las puntuaciones que recibió la supuesta docente mujer por parte de las estudiantes fueron peores que las recibidas por parte de los varones.

Desde luego que el estudio tiene limitaciones (por ejemplo, la estadística), sin embargo, mirando el panorama completo de evidencias en el tema, es probable que la tendencia de los resultados sea robusta.

Todo tiene un por qué

La interpretación de este sesgo en contra de las mujeres, que suele ser además involuntario y no percibido,  es adjudicada a la llamada Teoría de Incongruencia de Roles, planteada en 2002 por Eagly y Karau. En esta teoría, los prejuicios en contra del liderazgo de las mujeres se deberían a la incongruencia entre el rol de género correspondiente a las mujeres y los roles de liderazgo. Los roles de género son construcciones sociales que generan expectativas respecto del comportamiento y características que los individuos deben tener en acuerdo a su sexo biológico: mientas las mujeres deben tener la inclinación a preocuparse por el bienestar del resto, a los hombres se les asigna características más individualistas como la competitividad, el control, la asertividad, la autoconfianza. Esta idea de los roles es extendida por los autores a otros campos que incluyen posiciones laborales/ocupacionales; por ejemplo al liderazgo. Las características supuestas y el comportamiento esperado respecto de alguien que ejerza liderazgo se superponen a aquellas tradicionalmente asignadas al rol masculino, dificultando que las mujeres puedan ser percibidas -incluso por ellas mismas- como líderes efectivas.

Naturalmente, estos roles no solo existen en el aula de ciencias sino también en los laboratorios.

Mujeres en  STEM

Este sesgo lo padecemos (y lo ejercemos también de modo inconsciente) las mujeres en la enseñanza de las disciplinas STEM y no se restringe a las auxiliares. Pero, según los autores, estudiar las evaluaciones sobre este grupo es relevante porque las mayores devoluciones negativas que reciben las mujeres que se inician en la carrera docente tienen el potencial de afectar tanto su motivación personal para continuar en el mundo académico como sus posibilidades reales de acceder a un cargo.

Es importante que la comunidad académica esté informada de la existencia de estos sesgos. Por un lado, porque muchas mujeres en el campo de las STEM creen aún hoy que nunca fueron discriminadas o tratadas de modo diferente en virtud de su género. Y por otro para poder interpretar mejor las evaluaciones: este trabajo muestra que una evaluación negativa podría no estar reflejando necesariamente un menor desempeño.

Debido a las potenciales implicancias de este estudio, los autores sugieren extenderlo a distintos contextos de enseñanza de STEM y otras disciplinas, y también a otros posibles motivos de sesgo (etnicidad, país de origen, etc).

Las encuestas a estudiantes son una vía importante de expresión de ese colectivo y se utilizan frecuentemente para evaluar la competencia de sus docentes, como un mecanismo para alcanzar evaluaciones más justas. Sin embargo, para no resultar una herramienta que impacte involuntariamente de modo negativo en la comunidad, deben ser diseñadas e interpretadas de modo de minimizar el efecto que los posibles sesgos de género (y otros) puedan tener sobre las evaluaciones.

Trabajo original: Khazan E, Borden J, Johnson S and Greenhaw L. Examining Gender Bias in Student Evaluations of Teaching for Graduate Teaching Assistants. NACTA Journal. 2020: 5.

Categorías:Universidad

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