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El Colegio de Odontólogos platense informó sobre deportes y salud bucal

/Difusión Colegio de Odontólogos de la provincia de Buenos Aires distrito I/


La práctica de actividad física en forma regular es recomendable tanto para la salud física como la mental. Para poder disfrutarla plenamente, ya sea en forma profesional  o  amateur, es conveniente contar con una óptima salud e higiene bucal, ya que su deterioro y/o la falta de cuidados puede influir en forma negativa en el rendimiento deportivo y, por supuesto, en el bienestar general.

Salud bucal y deportes

Por ejemplo, las bacterias presentes en una infección oral podrían ingresar al torrente sanguíneo. Una vez allí se trasladan por el resto del organismo y son capaces de provocar infecciones respiratorias, coronarias, musculares o digestivas. Además, las personas que practican deportes, en especial los de contacto –aunque no exclusivamente- están expuestas a una serie de riesgos que podrían dañar la salud bucodental; tal el caso de traumatismos, erosiones y desgastes de las piezas dentarias. 

GOLPES Y CONTUSIONES 

Algunos traumatismos provocados por golpes durante la actividad deportiva pueden revestir diferentes tipos de gravedad. En tal sentido cabe señalar que cualquier impacto o contusión en la mandíbula u otra región de la cabeza puede desencadenar problemas en la articulación temporomandibularm (como la limitación de la apertura) y dificultad para masticar o dolor.

Por ello, resulta recomendable el uso de un protector bucal confeccionado por un odontólogo quien los hace a medida, de acuerdo a las características de la boca de cada paciente. Cabe remarcar que si bien está bastante difundido el uso de  protectores bucales termoadaptables, que se venden en farmacias o casas indumentaria deportiva, los protectores hechos a medida son los únicos que cubren todas las piezas dentales. Además, gracias a la intervención de profesionales es posible realizar los ajustes necesarios en el protector. De ese modo se logra que no ‘quede flojo’ o ‘baile’ dentro de la boca. Además, tienen mayor resistencia que los protectores ofrecidos en las farmacias y resultan más cómodos. 

En promedio se recomienda renovarlos una vez al año dado que con el paso del tiempo se gastan y van perdiendo eficacia. En el caso de niños y adolescentes, los tiempos de renovación se acortan ya que la cavidad bucal continúa su desarrollo hasta la adultez. 

EROSIÓN O DESGASTE DENTAL 

En relación a este punto debemos señalar que la práctica deportiva puede ir asociada a un incremento de la respiración bucal. Además, en el caso del deporte profesional, el estrés asociado a la competición y la deshidratación reducen el flujo salival. Estos factores sumados a la ingesta de bebidas y alimentos ricos en azúcar incrementan el riesgo de la erosión del esmalte dental y la aparición de caries. 

Al igual que el resto de las personas, quienes practican deportes están expuestos a padecer enfermedad periodontal por una higiene bucal deficiente o falta de cuidados. Al respecto existen estudios que indican que una persona con periodontitis grave tiene más riesgo de sufrir problemas cardíacos y endocrinos. Señalan que la periodontitis grave puede impactar en la disminución del rendimiento deportivo al generar aumento de la inflamación sistémica.

MALOCLUSIÓN Y DOLORES MUSCULARES

Hay una directa relación entre la maloclusión con los dolores musculares y articulares. Esto ocurre cuando la oclusión de los dientes (o la ‘mordida’) no es correcta. Como consecuencia trae aparejado que la masticación tampoco sea correcta y se tense la musculatura. Entonces, al existir anomalías en el funcionamiento del sistema masticatorio surgen dolores musculares y posicionamientos incorrectos en la zona cervical y la espalda. 

La tensión, por el esfuerzo y las exigencias al practicar un deporte, hace que la persona apriete los dientes. Esta conducta, llamada bruxismo, implica desgaste dentario y genera hipersensibilidad, fisuras y fracturas dentales. También puede alterar la masticación y la respiración.

Por todo esto, para cuidar la salud bucal es necesario moderar el consumo de azúcares y bebidas gaseosas y llevar una dieta equilibrada, mantenerse hidratado durante la práctica deportiva, mantener una higiene bucal con cepillo y técnicas de cepillado adecuadas, visitar periódicamente al odontólogo para prevenir la aparición de enfermedades. 

En caso de faltar alguna pieza dental, debe reponérsela para evitar una mala digestión y posición incorrecta del sistema masticatorio. Aquellas personas que sean respiradoras bucales, deben recibir tratamiento de la malformación de amígdalas y adenoides, conjuntamente con atención fonoaudiológica. Además, es conveniente que el protector bucal sea confeccionado por un odontólogo. 

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