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Se llevó a cabo el conversatorio “‘Volver a Carrillo’: ¿Qué es prioritario integrar en el sistema de Salud argentino?”

/Difusión ATE Nacional/


Charla virtual organizada por el IDEP Salud y la Coordinación Nacional de Salud de ATE Nacional junto al Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma.

En el marco de la Campaña Nacional ‘Volver a Carrillo’, y organizado por el IDEP Salud y la Coordinación Nacional de Salud de ATE Nacional junto al Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, se llevó a cabo en la tarde del miércoles un conversatorio bajo el título ‘¿Qué es prioritario integrar en el sistema de Salud argentino?’. El mismo contó con la participación de profesionales y referentes del sector Salud, así como compañeras y compañeros de ATE de distintos rincones del país.

Daniel Godoy, Director del Instituto de Estudios sobre Estado y Participación en Salud (IDEP Salud) y miembro de la Coordinación Nacional de Salud de ATE Nacional, fue el encargado de dar la bienvenida a les oradores y a les demás participantes, y de hacer una introducción al tema convocante: “El objeto de análisis y de reflexión del día de hoy es el proceso en el que la Argentina nuevamente ha ingresado, el de la remodelación, la reconstrucción, la refundación y la deconstrucción del sistema sanitario argentino. Desde el campo sanitario popular entendemos que este es un proceso de contrarreforma y de resolución al anterior proceso de vaciamiento, desmantelamiento y fragmentación del sistema de Salud de nuestro país, que ha tenido una explosión importante desde los ’90s con los procesos de reforma de los Estados en la región, y que aceleró durante el macrismo con el intento de la CUS. Podemos hablar de una tendencia histórica, un tramo de varias décadas sin interrupciones –aunque con aceleraciones y desaceleraciones- de un proceso lento, programado, paulatino y persistente de quitarle al sistema de Salud Pública aquellos vectores esenciales para el trabajo de no reproducir desigualdades, y para garantizar el acceso universal, su federalismo, su pluriculturalidad, etcétera”.

“Estamos en un proceso que ya es tapa de diarios y que está en las voces del debate público. Y nosotros, como sindicato, habiendo formado parte del trayecto de resistencia frente al vaciamiento del macrismo con el cierre del Ministerio, hemos tomado la decisión de formar parte de este proceso de debate político. Por eso hemos puesto en marcha ‘Volver a Carrillo’, una campaña de ATE pero expandida a las fuerzas de la representación del campo popular de la Argentina para poner en debate esta situación. Promovemos un proceso de discusión pública democratizante y constituyente de la contrarreforma. No creemos, con la experiencia que tiene el campo popular en nuestro país, que esto se trate de ver quién tiene el documento mejor escrito, ni de quién enumera con mayor o menor elegancia las prioridades del Derecho a la Salud, sino que nos parece que se trata de un proceso de acumulación de fuerzas, de acumulación de voluntades y de esclarecimiento público que no se debe limitar solamente a los actores del sanitarismo, sino que también tiene que ser extendido a la comunidad toda”, agregó Godoy.

Adriana Villalva, docente e investigadora, Coordinadora de la Licenciatura de Enfermería de ATE y la Universidad Nacional Arturo Jauretche, fue la encargada de moderar el panel de oradores, y en su exposición dijo: “Son muchas las voces que deben alzarse y deben ser escuchadas para empezar a pensar y delinear lo que podría ser un proceso de cambios y de transformación de nuestro sistema de Salud. Esas voces no sólo son las de los expertos, porque en la Argentina ha crecido en términos de participación y de organización comunitaria y social, y por lo tanto también deben escucharse las voces de aquellos trabajadores que en los territorios cuidan la salud de sus vecinos en las comunidades. La propuesta de hoy convoca a referentes de distintos ámbitos, con perspectivas diferentes que nos van a mostrar y proponer para la discusión del proceso de integración del sistema de Salud”.

Daniel Manoukian, médico sanitarista, miembro del Centro Universitario de Estudios sobre Salud, Economía y Bienestar (CUESEB) de la Universidad Nacional del Comahue, explicó que en su exposición quería plantear “el por qué, el para qué y el cómo de la reforma del sistema de Salud de la Argentina”, y continuó: “Cuando uno empieza a pensar el por qué reformar el sistema de Salud de la Argentina, lo primero que ve es que la pandemia ha desnudado muchas cosas que han puesto en la agenda política y pública la necesidad de cambios profundos en ese sistema. Porque es ineficiente, ineficaz e inequitativo y, por lo tanto, es injusto. En parte, el por qué tiene que ver con la fragmentación del sistema de salud en el país: El 35 por ciento de la población está cubierta únicamente por el sector público, el 63 por ciento por el sistema de la seguridad social, y solamente el 2 por ciento por la medicina prepaga. Pero la población no responde esquemáticamente a ese sistema de distribución de coberturas. Por ejemplo: En 2019, el 58,6 por ciento de los partos en el país se atendieron en establecimientos públicos. Algo parecido ocurre con los servicios de guardias de emergencias: En muchos lugares es el sector público el primer recurso, a veces el único”.

Después, el médico habló sobre la segmentación de la financiación del sistema sanitario argentino, y explicó que los presupuestos no se dividen de acuerdo a la cantidad de población que cubren, ya que se dividen en 28,7 por ciento para la Salud Pública, 41,8 por ciento para la Seguridad Social, y 29,5 por ciento para el sector privado. Al explicar el “para qué” de la reforma del sistema de salud, Manoukian se preguntó qué debería garantizar el mismo, y enumeró como puntos principales al acceso universal, a aumentar la vida saludable, a la equidad, a la satisfacción de lxs ciudadanxs y a la eficiencia técnica y asignativa. Habló además de los fundamentos de un buen sistema de salud (enfoque de género y de interculturalidad, trabajo en red, interdisciplina, prioridades con enfoque epidemiológico, efectividad clínica, financiación equitativa, eficiencia financiera, y lxs trabajadores de la Salud).

Finalmente, el médico habló del “cómo” de la reforma del sistema de Salud argentino, y habló de la importancia de que sea pensado en Argentina y por lxs argentinxs, que se piense desde la periferia al centro y “de la base a la cúspide: Que emane desde la comunidad hacia la dirigencia, y no esperar un proyecto que emane del Poder Ejecutivo para discutirlo, sino ir generando los debates”. Para cerrar, dijo: “Un sistema de Salud reformado que dé respuestas a las necesidades de la Argentina, tiene que estar conducido, coordinado y regulado por el Estado con centralidad en el subsector público que está en todos los rincones de la República, pero que además es el responsable último de toda la población, sobre todo en momentos de excepción”.

Eduardo Pérez, Secretario General Técnico-Médico del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP), manifestó: “Gracias a ATE por la invitación, siempre es un gusto estar construyendo estas charlas en las casas de los trabajadores y trabajadoras, que sin duda tienen un papel central. Por la posición que a mí me toca en este momento no puedo evitar agradecerles a todos y todas por poner el cuerpo durante la pandemia, afrontando esta situación”. El funcionario luego dijo: “Quisiera compartir con ustedes los que me parece a mí que tienen que ser los puntos de partida para poder construir ese sistema que, hay que aclarar, no se trata de un sistema único, sino integrado, y que tiene que tener algunos principios que lo rijan, que lo regulen, y que garanticen el Derecho a la Salud, así como el ejercicio de la ciudadanía en la participación como principio rector”. Más tarde agregó: “Un sistema de Salud integrado tiene que tener respeto por las características de las regiones argentinas, que son muy heterogéneas”.

Otro principio que destacó Pérez como fundamental fue “el de la solidaridad y el reparto”. Sobre esto, dijo: “La forma del financiamiento del sistema de Salud indudablemente tiene que estar vinculado a los conceptos de solidaridad, de justicia y el de la justicia social”. Finalmente agregó: “Definitivamente no hay política sanitaria si no hay política social, parafraseando a Carrillo. Nunca más válida esa frase que en este momento”.

Homero Giles, Presidente del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), dijo: “Nosotros hoy estamos en un rol de poder, y tenemos que ejercer ese poder que tenemos para transformar la realidad o al menos para empezar procesos de transformación lo más duraderos posibles. Porque uno no hace una revolución o una reforma en un día, sino que son procesos que se suceden. Nuestro paso por esta gestión desencadena un proceso que lleva una transformación sin marcha atrás: Generar un marco de derechos y cambios estructurales que nadie pueda venir, pararse en el Estado que hoy nosotros gestionamos, y eliminar algún derecho. O que por lo menos para hacerlo tengan que pagar un alto costo, como tuvo que pagar Macri cuando quiso eliminar el Ministerio de Salud y perdió las elecciones”.

Oscar ‘Colo’ de Isasi, Secretario General de ATE y la CTA Autónoma en la Provincia de Buenos Aires y trabajador del sector Salud, dijo: “Me parece un tiempo formidable para discutir estas cosas. Creo que cuando Cristina Fernández de Kirchner planteó en el Estado Ciudad de La Plata, dándole después una vuelta de tuerca más en el Hospital de Niños de La Plata, sobre la necesidad de avanzar hacia un sistema integrado en Salud, interpretó el tiempo en el que estamos transitando. Yo soy de los que cree que hubo un triunfo el 27 de octubre de 2019 del Frente de Todos, con la derrota del neoliberalismo, porque primero hubo un pueblo que fue capaz de derrotar a ese neoliberalismo en las calles, en los sectores de trabajo y en los barrios. Entonces el mandato de este nuevo tiempo es el de terminar con una etapa de pérdida de derechos, para empezar a recuperarlos e ir por más. Creo firmemente y con convicción que nuestro pueblo está para más. Y quienes tienen la responsabilidad de conducir al Estado en este tiempo, así como quienes tenemos la responsabilidad de conducir organizaciones populares, tenemos ese mandato marcado a fuego: La recuperación de derechos de nuestro pueblo”.

“Es un tiempo muy importante para discutir el derecho a la Salud, pero no siempre fue así. Hace pocos años atrás se despedían miles de trabajadores y trabajadoras, entre ellos de la Salud: El Hospital Posadas es un testigo claro de esta situación y, si bien la organización sindical de un núcleo de compañeros y compañeras defendían la fuente laboral, la necesidad de que no se despidiera a esos trabajadores y trabajadoras, lo cierto es que cuando uno iba al barrio, tenía que explicarle a la vecina o al vecino que no estábamos sobrando, que no era que había gente oculta haciendo nada. Es que estaba en discusión y en disputa el consenso del rol del Estado y de sus trabajadores y trabajadoras. Creo que uno de los costados positivos de la pandemia, si es que tiene alguno, es que hoy tenemos un romance con la sociedad: Cada día a las 9 de la noche, por la razón que fuera, durante mucho tiempo nos han aplaudido. Esto quiere decir que tenemos un plafón que hace cuatro años no teníamos para dar un debate con una legitimidad muy importante en el seno de la sociedad. Por eso es el momento de dar el debate, y por eso la Vicepresidenta de la Nación intuyó e interpretó ese momento, para el que no tenemos todo el tiempo del mundo, y que tenemos que profundizar”, agregó de Isasi.

Después el dirigente de ATE Provincia de Buenos Aires dijo: “No voy a abundar en muchas de las importantes cuestiones teóricas que aquí ya se trataron, pero sí me gustaría hacer hincapié en dos de ellas. Primero la cuestión del poder, de la que ya habló bien Homero: Nosotros todavía no alcanzamos los objetivos que nos planteamos no porque no tengamos propuestas, de hecho aquí hemos escuchado a oradores que hablaron con precisión de ellas, sino porque si las propuestas no tienen fuerza consciente organizada detrás para llevarla hacia adelante, es muy probable que no podamos implementarlas. Para mí es fundamental que determinemos cómo construimos poder para llevar adelante una propuesta sanitaria que nos devuelva a las mejores tradiciones de lo que fue la Salud en la Argentina”.

“La otra cuestión es el rol de los trabajadores y de las trabajadoras del sistema de Salud y del sistema en general, así como del conjunto de la sociedad. Esto se liga con la cuestión de poder. Estoy convencido que el 27 de octubre de 2019 se abrió una oportunidad en la que la sociedad nos dio consenso a quienes creemos que el Frente de Todos es la herramienta más dinámica para llevar adelante un proceso de transformación, no sin contradicciones. Pero no hay que confundir al consenso con el poder: Cuando a uno lo votan, la sociedad mayoritariamente le dicen ‘bueno, ahora vos, hacé vos’; pero si uno en un tiempo político real determinado no logra recuperar la política como herramienta para la solución de los problemas cotidianos de la gente, esa esperanza se transforma en frustración y, quizás, a partir de ahí perdamos una oportunidad histórica de poder avanzar en la reforma de un sistema sanitario que nos devuelva a las mejores tradiciones de la Argentina”, agregó el compañero de Isasi.

Celia Iriart, docente e investigadora, diplomada en Salud Pública de la UBA y Doctora en Salud Colectiva de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Campinas (San Pablo, Brasil), dijo: “El sistema de Salud, desde los ’90s, se ha ido armando como una gran madeja enredada en la que yo creo que sí hay una integración, y es lo que me preocupa, pero que está desde el sector privado, la gran corporación y el gran capital, hacia capturar las obras sociales y los sectores estatales. El modelo de atención muchas veces no está en manos de aquellos que dirigen las instituciones, ya sean hospitales, centros de Salud o las obras sociales, sino que está definido por las corporaciones médicas. Me he dedicado a estudiar muy profundamente la entrada del capital financiero en los ’90s y cómo transformaron la subjetividad de los colectivos sociales. Creo que este es un punto que tenemos que tener muy en cuenta para pensar cualquier intento de reforma del sistema”.

“Recién el compañero hablaba de la necesidad de que en la lucha nos acompañe el conjunto de los trabajadores, el conjunto de las organizaciones sociales, de los movimientos. Después de las gigantescas crisis que hemos tenido, con porcentajes altísimos de población que ha quedado fuera de las estructuras laborales. Fue en los ’90s que se empezó a hablar de desempleo estructural, lo que significa que hay gente que no entró nunca más a ningún mercado de trabajo. Desde fines de los ’90s y principio de los 2000, las organizaciones de los compañeros desocupados empiezan a crear otras modalidades de reinserción en la economía, lo que ahora se ha dado en llamar la economía popular. Ellos también construyen Salud y modalidades de dar respuesta a las necesidades de su gente, porque a veces tampoco la encuentran en los hospitales”, agregó Iriart.

La investigadora además señaló: “Esta madeja enredada además tiene capas geológicas de reformas, como el hospital público de autogestión, que se instaló en el año ’93 y sigue vigente; o como la libre elección, que ahora se la ha restringido para que sea una vez al año, pero que todavía no se eliminó. Todos estos cambios que se hicieron en los ’90s, se hicieron primero y sobre todo en la cabeza de la gente: Se deterioró, desfinanció y destruyó a la Salud Pública y después, con los diagnósticos del Banco Mundial repetidos por los funcionarios, señalaron algo que a la gente le pasaba: La atención era mala, no tenían servicios. Desfinanciaron las obras sociales y el sector corporativo empezó a cortar servicios. La gente empezó a decir ‘esto es un desastre’, y sobre ese discurso pusieron ‘lo mejor es lo privado’. Ellos quieren un Estado que no controle ni regule, pero que recaude y transfiera a las cuentas de los sectores privados corporativos concentrados”.

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