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Observatorio Bioquímico Argentino: “Una propuesta de acción bioquímica colectiva”

/Difusión Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires/ FABA Informa/


Una propuesta de acción bioquímica colectiva

Presentación del recientemente creado Observatorio Bioquímico Argentino

El pasado 2 de junio tuvo lugar este encuentro trasmitido por las redes sociales de la Fundación Bioquímica Argentina en el que se presentó formalmente este proyecto conjunto entre la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA y la Fundación Bioquímica Argentina.

En primer lugar la Dra. Nilda Fink, directora del programa PROES de FBA que organiza estos encuentros, hizo la apertura de esta actividad virtual señalando que “desde 2015 estos espacios para la difusión de los programas de la Fundación Bioquímica permiten que cada uno de ellos pueda dar a conocer sus adelantos y nuevas propuestas”. A continuación cedió la palabra al Dr. Claudio Duymovich presidente de FBA, director del CENAS y director del programa OBIOS, quien dio la bienvenida a los participantes a esta 64º edición del encuentro Puertas Abiertas agradeciendo la labor de la Dra. Nilda Fink y su equipo en llevar adelante esta cantidad de encuentros de gran impacto en la comunidad bioquímica.

Duymovich comenzó diciendo que “aprovechamos este encuentro para dejar inaugurado formalmente el Observatorio Bioquímico Argentino –OBA– un proyecto conjunto entre la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA a través del INFIBIOC y la Fundación Bioquímica Argentina, que unen sus esfuerzos para un trabajo conjunto de crear este observatorio como una herramienta para la toma de decisiones sanitarias”. Y – agregó – para nosotros es un privilegio trabajar en forma conjunta con la UBA. Todos los bioquímicos somos generadores de datos que reflejan distintos aspectos de variables bioquímicas en las distintas regiones del país.

Además agradeció a todos los bioquímicos que aportan los datos de sus laboratorios de distinta complejidad tanto públicos como privados y a las instituciones bioquímicas que colaboran para que “este instrumento que creamos hoy sea de utilidad para mejorar la calidad de vida de toda la población”.

A continuación la Dra. Marta Carballo, directora del INFIBIOC hizo uso de la palabra para recordar que el Instituto de Fisiopatología y Bioquímica Clínica fue fundado y dirigido durante muchos años por la Prof. Dra. Regina Wikinski y luego por el Dr. Gustavo Negri. “Yo en este momento tengo el honor de dirigirlo y sinceramente me gustaría que esto fuese el primer granito de arena de la playa más linda del país para poder seguir adelante”.

Aportes del laboratorio a los sistemas de información de salud

Luego hizo su presentación el Dr.Horacio Micucci, bioquímico por la UNLP, doctor de la UBA, director del Biosega de FBA y director científico de OBIOS.

Micucci destacó esta propuesta de acción colectiva de todos los bioquímicos ya sea los que desarrollan su actividad en el ámbito público o privado o en la investigación en la Universidad. El OBA es la consecuencia de un acuerdo entre la FFyB- UBA a través del Observatorio Bioquímico del INFIBIOC y el OBIOS de FBA. “Es un sueño que se venía gestando años atrás”, dijo destacando que la pandemia puso de relieve la importancia de los datos y del sistema SIISA.

La idea original –contó– fue aportar al logro de un sistema de salud que ayude a la promoción de la salud, la prevención y la curación de la enfermedad, como derecho inalienable y tener información inmediata y oportuna para hacer propuestas de acción ante cada evento que surja para lo cual se necesitan datos.

Micucci explicó que OBIOS de FBA recopila información para colaborar con los sistemas de información, no para competir sino como afluente de información. Y consideró importante para poner la Bioquímica en el plano que debe estar. Según Micucci, los bioquímicos públicos y privados tenemos datos cotidianos de lo que ocurre en nuestro ámbito y a partir de ellos podemos contribuir a cambiar aspectos de la realidad.

Entre la información que los laboratorios pueden aportar Micucci puntualizó: resultados de análisis bioquímicos referentes al proceso salud – enfermedad en distintos grupos sociales, ubicaciones geográficas; información sobre accidentes e incidentes en el laboratorio clínico, datos bioquímicos sobre eventos ambientales y sus efectos sobre humanos, entre otros.

Destacó la importancia de la vigilancia epidemiológica para un sistema integrado nacional de salud, para lo cual –dijo – es preciso tener información en tiempo real y es sabido que hay deficiencias al respecto.

El especialista se refirió a un documento de la OPS que sostiene: “No es porque los países sean pobres que no puedan disponer de información. Es porque son pobres que no pueden darse el lujo de prescindir de ella”.

Explicó que los Sistemas de Información en Salud son esenciales porque “permiten la recopilación permanente, oportuna, sistemática, y ordenada de información para su interpretación y análisis, en búsqueda de evidencias para la planificación, operación, financiamiento y evaluación de actividades de salud pública”.

Se refirió a las características del sistema de salud argentino como muy fragmentado con falta de coordinación entre lo público y privado. Y a la creación del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentina –SISA– por parte del Ministerio de Salud de la Nación en 2007 y la pérdida de información según se trate de los sectores público, de la seguridad social, y las prepagas. “Vamos a colaborar para resolver esta problemática”, dijo.

Planteó el objetivo general del OBA como “proponer prototipos de notificación bioquímica privada, de tareas de extensión universitaria, de acuerdos con subsectores del sistema de salud, aprovechando a las organizaciones gremiales de los bioquímicos para esbozar soluciones al problema de la notificación al sistema de vigilancia de salud”. Para ello –agregó– se han propuesto objetivos intermedios como: diseñar sistemas de notificación voluntaria, desarrollar mecanismos de transmisión al Estado, lograr aceptación y cumplimiento de los diseños de todo nodo informante, entre otros.

Recalcó que “esta es una propuesta abierta y voluntaria y no representa un modelo acabado”.

Sindrome de Hiperquilomicronemia familiar

Luego la Dra. Gabriela Berg, bioquímica de la UBA, docente de FFyB, investigadora principal del Conicet en el Laboratorio de Lípidos y ateroesclerosis y vicedirectora del INFIBIOC, se refirió a la concreción de “este proyecto que trajo el Dr. Micucci y que nos pareció desafiante”. Explicó la estructura y conformación del INFIBIOC, una institución de investigación clínica para la traslación de la mejora en la salud del paciente.

La Dra. Berg, especialista en lípidos se refirió al desafío bioquímico y su visualización a través de un observatorio invitando a los colegas a entusiasmarse con el tema del Síndrome de hiperquilomicronemia familiar.

“Somos protagonistas y miembros del equipo de salud sin embargo el rol del bioquímico suele ser para la sociedad una figura desconocida”, dijo. Con este proyecto –agregó– queremos visualización, protagonismo, reconocimiento dentro del equipo de salud, aportar conocimiento, somos científicos en el ámbito de la salud y podemos aportar al diagnóstico, generar repositorio de datos, ofrecer estadísticas, alertas epidemiológicos y prevención.

También hizo referencia a una deuda sanitaria “de la que los bioquímicos somos responsables y debemos resolver los desafíos de la agenda de salud. La falta de datos y procesamiento nos debe motivar para ocupar ese espacio que está vacío e integrar a los bioquímicos en todo el territorio y sumar voluntades”, sostuvo.

Se refirió al convenio firmado entre la FFyB-UBA y la FBA con la finalidad de establecer una red de intercambio de conocimiento a partir de datos nacionales y poder participar en la interpretación de estos datos poblacionales. “La idea es motivar a todos los bioquímicos del país para se sumen en este proyecto”.

Una de las ideas que planteó Berg fue la de obtener datos de prevalencia del síndrome de Hiperquilomicronemia familiar en la Argentina. “ Es una patología de la que no hay datos de cuántas son de origen genético y cuántas de origen secundario y muchas veces es el bioquímico el primero en detectarlas”, dijo.

Explicó la distribución gaussiana de la trigliceridemia en la población señalando que valores de triglicéridos superiores a 10 mmol/l o su equivalente a 885 mg/dl son los que se asocian con hipertrigliceridemia severa o hiperquilomicronemia. “Hoy sabemos que existe un síndrome de hiperquilomicronemia familiar monogénico y otro multifactorial y es importante diferenciarlos”.

Advirtió a aquellos laboratorios que tengan la motivación y voluntad de participar en este proyecto de lípidos que deberán identificar un suero lechoso, registrar el valor de triglicéridos, si es posible registrar otros datos como glucemia, AST, ALT, lipasas, T3/T4, creatinina para descartar que sea secundaria, recuperar datos biométricos, informar al OBIOS y a través de él a OBA y establecer una vía de comunicación. La función de OBIOS/OBA es recibir los datos y construir una base, realizar un análisis de los datos e informar de ser necesario a las autoridades sanitarias, establecer una vía de comunicación con los laboratorios para ofrecer una devolución de los resultados que se obtengan y hacer presentaciones nacionales dentro de la red de laboratorios y poner en valor los resultados bioquímicos dentro del equipo de salud.

Observatorio de Infecciones transmisibles sexualmente

Por último, fue la disertación del Dr. Marcelo Rodríguez Fermepin, bioquímico, doctor de la UBA, Profesor Asociado de Microbiología clínica y miembro del INFIBIOC, quien calificó de “iniciativa excelente y una posibilidad increíble avanzar en este proyecto del Observatorio bioquímico argentino”.

Rodríguez Fermepin se refirió a las Infecciones transmitidas sexualmente –ITS– y al aporte de los marcadores bioquímicos a los indicadores en salud, la función del OBA y la del bioquímico como generador de información relevante para el paciente y útil para investigación, docencia, divulgación y difusión.

Rodríguez Fermepin destacó que “las ITS afectan a 500 millones de personas al año (Covid afectó a 100 millones el primer año) y es evidente que están invisibilizadas”. Y –agregó– tienen una prevención efectiva, herramientas diagnósticas útiles de laboratorio y la mayoría tiene tratamientos, sin embargo hay un aumento continuo en los últimos años. Por ejemplo, se triplicaron los casos de sífilis congénita en los últimos años y preocupa la ausencia de campañas y acciones visibles. Así el OBA-ITS –dijo– se propone profundizar el conocimiento de la epidemiologia de las ITS en Argentina a partir de recopilar, categorizar y analizar los datos aportados por los laboratorios bioquímicos de todo el país que deseen participar para a partir de la información recibida detectar grupos vulnerables invisibles al sistema de salud, producir indicadores e informes que regresen a su lugar de origen y a las autoridades y sirvan también como material para investigación y docencia.

Rodríguez Fermepin explicó que una primera etapa estará dedicada a sífilis y clamidiasis, una segunda a gonorrea y VIH, más adelante HPV y HSV y otras.

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