Universidad

Científicos de la UNLP estudian especies forestales para incrementar la generación de biomasa

/Prensa UNLP /


Buscan determinar los factores que limitan la producción de Salicáceas en condiciones locales. Una investigación aplicable a la generación de energía renovable

Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata busca incrementar la producción biomasa destinada a la generación de energía renovable. Para ello, en laboratorios locales se analizan especies forestales de la familia de las Salicáceas, que incluye los álamos y los sauces. El proyecto se desarrolla en el Instituto de Fisiología Vegetal (INFIVE), dependiente de las facultades de Ciencias Agrarias y Forestales y de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP y del CONICET.

Virginia Luquez, una de las investigadoras del equipo, explicó que “estas especies forestales son de rápido crecimiento y se usan en otros países para obtener biomasa destinada a producir energía, ya sea en forma de biocombustible sólido -como leña, briquetas o pellets-, o de biocombustibles líquidos.
Si se desarrollan plantaciones comerciales con este propósito –agregó- será en áreas marginales no aptas para la agricultura”

En Argentina, el uso de biomasa para obtener energía renovable es escaso y depende mayormente de combustibles fósiles. En otros países de Europa y América del Norte existen plantaciones de sauces y álamos de alta densidad que se destinan específicamente a la producción de biomasa, y que se cosechan cada 3 a 7 años, un período más breve que las plantaciones forestales tradicionales.

En este marco los investigadores platenses buscan comprender cuáles son los factores que limitan la producción de estas plantaciones en condiciones locales. Para esto, se plantó un ensayo experimental de dos variedades de sauce (Yaguareté y Barrett 13-44) en la Estación Experimental «Ingeniero Agrónomo Julio Hirschhörn» de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales.

¿En qué consiste el experimento? Una parte de la plantación recibe riego controlado por goteo, mientras que otro sector se alimenta solamente de agua de lluvia. Este último sufre, consecuentemente, los episodios de sequía que ocurren naturalmente en la zona. Este ensayo se ha mantenido desde 2012 midiendo la producción de biomasa todos los años.

El estudio permitió comprobar que los eventos de sequía afectan en mayor medida a la variedad de sauce Yaguareté, y en menor medida a la Barrett.

Con estos resultados en la mano, Luquez adelantó que “para el futuro se prevé profundizar los estudios y evaluar más variedades de sauces y álamos para determinar cuáles son más adecuadas para la producción de biomasa».

Vale remarcar en este sentido que, a partir de la vasta experiencia recogida en mundo, se recomienda utilizar al menos cinco variedades distintas en plantaciones destinadas a la generación de bioenergía. No es conveniente plantar sólo una variedad, ya que la aparición de plagas o enfermedades podrían poner en riesgo todas las plantaciones. La utilización de distintas variedades es un reaseguro para evitar una situación de este tipo.

Qué es la biomasa

La biomasa es un tipo de energía útil en términos energéticos formales: las plantas transforman la energía radiante del sol en energía química a través de la fotosíntesis, y parte de esa energía química queda almacenada en forma de materia orgánica; la energía química de la biomasa puede recuperarse quemándola directamente en plantas generadores de electricidad, o  transformándola en combustible líquido.

“Lo más sencillo es utilizarla como biocombustible sólido, como es el caso de la leña, briquetas o pellets. La obtención de biocombustibles líquidos a partir de la biomasa leñosa es complicada, porque la madera es una estructura compleja formada por varias sustancias como la celulosa y la lignina. La celulosa puede ser convertida primero a azúcares y finalmente a bioetanol por microorganismos, pero primero hay que separarla de la lignina, y este proceso es bastante complejo», explicó Luquez.

La biomasa podría proporcionar energías sustitutivas a los combustibles fósiles, con la ventaja de que es un recurso renovable y su uso reduce las emisiones de dióxido de carbono que causan el calentamiento global.

Primeros ejemplares implantados en el Delta del Paraná

El cultivo de álamos en el Delta del Paraná se inicia hacia fines del siglo XIX y constituye junto al sauce el principal recurso económico de la región. La superficie forestada se estima en 14.000 hectáreas. En la década de 1960 se introdujo al país una importante variedad de clones de Populus deltoides Marsh., originarios del sudeste de los Estados Unidos, que rápidamente ocuparon toda el área de cultivo debido principalmente a su rápido crecimiento, adaptabilidad, facilidad de clonación, resistencia a enfermedades y diversos usos de la madera (debobinado, aserrado, celulosa y aglomerado).

Categorías:Universidad

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s