/Fuente: Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires – FABA Informa/

Un biomarcador clave en la prevención cardiovascular del futuro. Se estima que 20% de la población tiene niveles elevados de Lp(a), pero la tasa de detección actual es alarmantemente baja (1% a 2%). Las nuevas guías ACC/AHA 2026 recomiendan medir Lp(a) al menos una vez en la vida en todos los adultos. ¿Estamos preparados para el aumento de la demanda?

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Por Prof. Dra. Gabriela Berg
¿Por qué medir la lipoproteína(a)?
La lipoproteína(a), o Lp(a), es una partícula similar al colesterol LDL, pero con una particularidad estructural: contiene una proteína adicional llamada apoproteína(a), que le confiere propiedades biológicas únicas. A diferencia de otros lípidos la concentración de Lp(a) está determinada principalmente por la genética y se hereda mediante transmisión autosómica codominante, lo que resulta en una exposición de por vida a niveles elevados de Lp(a) desde el punto de vista genético. En general sus valores aumentan hasta los 15 meses de vida aproximadamente y se mantienen relativamente estables a lo largo de la vida. Por ello, la detección de individuos con valores elevados de Lp(a) amerita el rastreo en cascada ascendente y descendente en los familiares de primer grado.
En los últimos años, la evidencia científica ha sido contundente: niveles elevados de Lp(a) se asocian con eventos cardiovasculares ateroscleróticos no fatales, enfermedad valvular aórtica, enfermedad cardiovascular y mortalidad por todas las causas, tanto en poblaciones de prevención primaria como secundaria y en todas las etnias. Este riesgo aumenta de manera progresiva a medida que se incrementa la concentración de Lp(a), independientemente del colesterol-LDL, y valores de Lp(a) iguales o superiores de 50 mg/dL (125 nmol/L) se consideran clínicamente relevantes.
Uno de los aspectos más importantes de este biomarcador es que no responde significativamente a cambios en el estilo de vida, lo que lo diferencia de otros parámetros lipídicos. Por eso, una única determinación suele ser suficiente para caracterizar el riesgo a lo largo de la vida. Sin embargo, ciertas condiciones —como enfermedades renales, tiroideas o hepáticas, el embarazo o la menopausia— pueden influir en sus niveles.
Desde el punto de vista clínico, la medición de Lp(a) aporta información valiosa para la estratificación del riesgo cardiovascular, especialmente en pacientes con antecedentes personales o familiares de enfermedad precoz.
En un contexto donde comienzan a desarrollarse terapias específicas dirigidas a reducir Lp(a), su determinación adquiere un rol cada vez más relevante, posicionándose como un biomarcador clave en la prevención cardiovascular del futuro.
Según las nuevas guías ACC/AHA 2026 presididas por el Dr. Roger S. Blumenthal (1), la postura sobre Lp(a) ha evolucionado significativamente hacia un tamizaje más universal y una mayor precisión técnica.
La guía reconoce a la Lp(a) como un factor de riesgo causal, independiente y genéticamente determinado para la enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ASCVD) y la enfermedad de la estenosis valvular. Debido a que los niveles están determinados en un 90% por la genética y permanecen estables durante la mayor parte de la vida, se considera un marcador fundamental para identificar a personas con un riesgo elevado de por vida que no siempre es detectable mediante el perfil lipídico estándar. Además, se estima que 1 de cada 5 personas (20% de la población) tiene niveles elevados de Lp(a), pero la tasa de detección actual es alarmantemente baja (1% a 2%).
El principal beneficio de medir Lp(a) hoy en día radica en:
- Identificación de riesgo residual: Permite detectar a pacientes que, a pesar de tener un perfil lipídico estándar “normal”, poseen un riesgo genético elevado de infarto, accidente cerebrovascular o enfermedad valvular aórtica. También debe sospecharse de Lp(a) elevada en aquellos pacientes que no responden al tratamiento farmacológico para descender los niveles de colesterol-LDL, dado que el colesterol contenido en Lp(a) se incluye dentro del colesterol-LDL calculado o medido, lo que puede sobreestimar el LDL ‘verdadero’.
- Reclasificación del riesgo: Los niveles ≥125 nmol/L (50 mg/dL) actúan como un factor potenciador de riesgo, lo que justifica un manejo más agresivo de otros factores modificables.
- Guía para el tratamiento: La presencia de Lp(a) elevada es una indicación formal para intensificar la reducción del colesterol LDL y controlar de forma más estricta la presión arterial y la glucemia.
El cambio más radical con respecto a las mismas guías de 2018 es el nivel de recomendación para su medición:
Medir al menos una vez en adultos (Clase 1): A diferencia de la guía de 2018, donde se consideraba un factor potenciador de riesgo opcional, la nueva guía recomienda medir la Lp(a) al menos una vez en la vida en todos los adultos. Este punto es coincidente con la publicación de la Declaración Internacional de Bruselas 2025 (2).
Identificación Temprana: Se enfatiza su medición temprana para fomentar conductas saludables e iniciar terapias preventivas antes, ya que la exposición prolongada a niveles altos aumenta drásticamente el riesgo.
Indicación de Intensificación: Su presencia elevada es ahora una indicación formal para intensificar la reducción de LDL-C y controlar de forma más agresiva otros factores de riesgo modificables.
¿Hay cobertura de la seguridad social para esta prueba?
Los documentos de consenso, como la Declaración Internacional de Bruselas 2025 (2), hacen un llamado explícito a los líderes políticos para que la prueba de Lp(a) sea incluida en los planes nacionales de salud con reembolso total (gratuita para el paciente).
Sin embargo, la realidad actual es que la cobertura es variable según el país y el sistema de seguro.
Las guías AHA 2026 reconocen que las consideraciones económicas y de precios de las pruebas varían regionalmente, por lo que no incluyen una declaración de valor económico universal, aunque enfatizan la importancia de su implementación clínica.
¿Esa prueba es costobeneficio positiva?
Sí, la evidencia disponible sugiere es costo-efectiva, especialmente en estrategias de reclasificación del riesgo:
- Ahorro de costos (Cost-saving): Análisis de costo-efectividad para países de altos ingresos revelan que el tamizaje de Lp(a) para reclasificar el riesgo en prevención primaria es una estrategia que ahorra vidas y dinero al sistema de salud.
- Retorno de inversión: Al detectar a personas de alto riesgo tempranamente, se pueden prevenir eventos cardiovasculares costosos (hospitalizaciones, cirugías) y evitar la pérdida de productividad por muerte prematura o discapacidad.
- Eficiencia en cascada: El tamizaje en niños y sus padres ha demostrado ser una forma costo- efectiva de identificar trastornos lipídicos heredados antes de que se desarrolle la enfermedad clínica.
¿Cuál es la experiencia en nuestro país?
Nosotros, desde el PROCORDIS de FBA, hemos realizado en 2024 una encuesta anónima con 17 preguntas, dentro de las cuales destinamos dos a Lp(a):
1- ¿Ofrece en su laboratorio la determinación de Lp(a)?
2- ¿Cuántas solicitudes médicas de Lp(a) recibe por mes?
En ese momento respondieron 531 laboratorios, y nos sorprendió que el 69% de los laboratorios informaba recibir menos de 10 solicitudes mensuales. Esto sugiere una subutilización significativa del biomarcador en la práctica real. Durante 2025 hubo un trabajo importante tanto nuestro como de sociedades médicas tratando de alertar sobre la importancia de conocer los niveles de Lp(a) de los pacientes. Creemos hoy que el número de solicitudes se ha incrementado, este año vamos a repetir la encuesta para verificar algún cambio.
Por otro lado, con datos provenientes de QualiumLAB, hemos analizado más de 18 mil datos de Lp(a) de la Provincia de Buenos Aires, y encontramos que el 21.9% de nuestra población tiene valores superiores a 50 mg/ dL, indicando un comportamiento semejante al publicado en otras regiones.
Valores de corte y categorías de riesgo
La guía establece umbrales específicos basados en el aumento del riesgo relativo comparado con la mediana de la población (20 nmol/L o 7 mg/dL): (Ver cuadro)
| Nivel de Lp(a) en nmol/L (aprox. mg/dL) | Aumento del Riesgo (ASCVD) | Categoría de Riesgo |
|---|---|---|
| ≥125 nmol/L (50 mg/dL) | Apox 1.4 veces (40% de aumento) | Elevado (Factor potenciador) |
| ≥250 nmol/L (100 mg/dL) | Aprox 2 veces (Doble de riesgo) | Muy alto |

El riesgo aumenta de manera continua; niveles entre 75 y 124 nmol/L ya muestran un aumento del 20% en el riesgo relativo (1.2 veces) en comparación con el valor de referencia.
Lp(a): el parámetro más incomprendido del laboratorio
Este año, un trabajo de Cobbaert (3), expresó que Lp(a) ha sido el parámetro más incomprendido del laboratorio de Bioquímica Clínica. Esto radica en la heterogeneidad de tamaño que presenta esta lipoproteína por la variación en el número de repeticiones de un fragmento de la proteína (a) (en el kringle IV-2) lo cual está sujeto a un elevado polimorfismo. Durante años la IFCC ha tratado de establecer un nuevo método de referencia y actualmente propone abandonar el método ELISA (basado en anticuerpos) como estándar de oro y sustituirlo por un Sistema de Medición de Referencia (RMS) basado en Espectrometría de Masas cuantitativa (LC-MS/MS). Hoy día se recomienda utilizar métodos que midan el número de partículas de Lp(a), expresando los resultados en nmol/L. De cualquier manera tanto para estos métodos como para los que miden masa de Lp(a) (mg/dL) la recomendación es utilizar 5-6 calibradores estandarizados frente al material de referencia global WHO-IFCC SRM2B. Cabe destacar que la conversión entre mg/dL y nmol/L es aproximada y depende de la isoforma de apo(a) y no está recomendada, si el método mide masa, debe informarse mg/dL y si mide número de partículas, debe informarse nmol/L. Esto explica por qué distintos métodos pueden arrojar resultados no comparables y refuerza la necesidad de avanzar hacia métodos independientes de la isoforma y trazables a sistemas de referencia.
Referencias
- Blumenthal RS, Morris PB, Gaudino M, Johnson HM, Anderson TS, Bittner VA, Blankstein R, Brewer LC, Cho L, de Ferranti SD, Gianos E, Gluckman TJ, Gradney KF, Isiadinso I, Lloyd-Jones DM, Marrs JC, Martin SS, McLain KH, Mehta LS, Mora S, Mulugeta WM, Natarajan P, Navar AM, Orringer CE, Polonsky TS, Reynolds HR, Saseen JJ, Shapiro MD, Soffer DE, Tynes SA, Villavaso CD, Virani SS, Wilkins JT. 2026 ACC/AHA/ AACVPR/ABC/ACPM/ADA/AGS/ APhA/ASPC/NLA/PCNA Guideline on the Management of Dyslipidemia: A Report of the American College of Cardiology/American Heart Association Joint Committee on Clinical Practice Guidelines. J Am Coll Cardiol. 2026 Mar 13:S0735-1097(25)10254-4. doi: 10.1016/j.jacc.2025.11.016. Epub ahead of print. PMID: 41824590.
- Kronenberg F, Bedlington N, Ademi Z, Geantă M, Silberzahn T, Rijken M, Kaal A, Harada-Shiba M, Chen Z, Thanassoulis G, Eliasen B, Eiselé JL, Wiegman A, Ballantyne CM, Broome E, Calabrò M, Corral P, Dol A, Donato LJ, Evans E, Funabashi S, Gouni-Berthold I, Ibarluzea IG, Johnson N, Lane J, Mora S, Nordestgaard BG, Pećin I, Kaal-Poppelaars R, Langlois MR, Ray KK, Rodenbach A, Santos RD, Stroes ESG, Tada H, Vrablík M, Winokur M, Yoshida M, Nicholls SJ, Daccord M. The Brussels International Declaration on Lipoprotein( a) Testing and Management. Atherosclerosis. 2025 Jul;406:119218. doi: 10.1016/j. atherosclerosis.2025.119218. Epub 2025 May 5. PMID: 40340180.
- Cobbaert CM, van Neer NJM, Diederiks NM, Leijnse EJJ, Ruhaak LR. On the cusp of global lipoprotein(a) standardization. Clin Chem Lab Med. 2026 Feb 16;64(5):1064-1073. doi: 10.1515/cclm-2026-0149. PMID: 41696970.