«Pasión por la gestión y amor a la profesión»: Entrevista de FABA Informa al Dr. Claudio Cova

/ Fuente: Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires -FABA Informa /


Reelegido con el apoyo de la mayoría que componen el Consejo Directivo de FABA, el Dr. Claudio Cova asumirá el tercer período de su cargo en la conducción de la institución bioquímica provincial.

Dr. Claudio H. Cova, Presidente de la Federación Bioquímica de la provincia de Buenos Aires

En la sesión especial del Consejo Directivo de la Federación Bioquímica de la provincia de Buenos Aires del pasado 19 de junio, en la que se procedió a la renovación de autoridades para el período 2026-2029, el Dr. Claudio Cova fue reelecto para el cargo de presidente de FABA, que asumirá formalmente con el resto de la Mesa Ejecutiva el próximo 15 de septiembre.

En esta entrevista, agradecido y orgulloso de estar al frente junto a sus colegas de “la institución bioquímica más relevante del país y una de las más grandes y prestigiosas de la región”, satisfecho con los logros de las últimas gestiones, considera condiciones indispensables de un dirigente la formación técnica en gestión, la honestidad intelectual y la vocación de servicio.

¿Bajo qué condiciones, según el estatuto vigente de la institución, el cargo de presidente puede ser reelecto luego de haber cumplido dos mandatos?

Según el Estatuto de nuestra institución, para acceder a un tercer mandato (el Estatuto contempla una sola reelección), se debe contar con al menos el apoyo de 8 de los 10 Presidentes de los Distritos que conforman FABA. Esta es la primera vez que se da esta situación en FABA con el estatuto vigente.

¿Cómo interpreta y/o valora esta última reelección con la que cumplirá 9 años de presidencia?

Sinceramente, un tercer mandato no estaba en mis planes, fue a pedido de dirigentes y los Presidentes de Distrito, que luego de pensarlo largamente acepté la propuesta de seguir.

Yo siempre sostuve que estar al frente de FABA es a lo máximo que puede aspirar un dirigente bioquímico, somos la institución bioquímica más relevante del país y una de las más grandes y prestigiosas de la región. En lo personal siento un gran agradecimiento primero hacia mis compañeros y colegas de los cuales aprendo diariamente, y un inmenso orgullo.

¿Cuáles son los principales objetivos cumplidos en el último ejercicio (2023-2026)?

En estos últimos tres años hemos logrado desarrollar y concretar varios proyectos importantes, hacia adentro la culminación del edificio anexo de FABA que concentra la base operativa de nuestra institución y por otro lado hemos puesto en marcha luego de seis años de muchísimo esfuerzo a QUALIUM LAB, el laboratorio de Alta Complejidad que dentro de la estructura de EMSA, ya presta servicios a todos los laboratorios de nuestra provincia.

No de menor importancia, pero si menos visible, es la labor continua en mantener los convenios que nos unen con todos los financiadores y los valores arancelarios y plazos de pago de los mismos.

También debo mencionar el trabajo mancomunado con nuestras instituciones, con la Fundación Bioquímica y con EMSA. Con ambas mantenemos contactos permanentes y establecimos políticas institucionales en común, lo cual nos potencia y nos hace crecer a todas.

¿Qué desafíos se plantea para este nuevo período?

Yo siempre sostengo que un dirigente tiene dos grandes responsabilidades y tareas que cumplir: la primera gestionar y la segunda formar.

Entonces esos son los grandes desafíos, mantener la intensidad en la gestión, y formar a los dirigentes que van a continuar trabajando y conduciendo FABA para que siga siendo una institución que marca el rumbo no solo en el sector bioquímico, sino en todo el sistema de salud.

¿Cómo calificaría la evolución de la relación entre FABA y los distintos financiadores?

En los últimos años en FABA comprendimos que en la gestión moderna con los financiadores compartimos un mismo objetivo, que es brindar la mejor atención a los pacientes. Construir una relación empática y profesional nos ha permitido establecer lazos y una forma de negociación superadora. Si se quiere este cambio de paradigma logra disminuir las tensiones y nos ha dado muy buenos resultados, sobre todo en un sistema sanitario quebrado económicamente y agotado en todos su subsectores.

¿Cómo avizora el futuro de la profesión y de las instituciones del sector ante los vertiginosos cambios científico-tecnológicos?

Los Bioquímicos siempre hemos estado un paso adelante dentro del sector sanitario. Ningún otro sector en salud tiene la cantidad de establecimientos que realicen controles de calidad como lo hacemos nosotros, ni hablar si mencionamos establecimientos acreditados. No estamos económicamente reconocidos como quisiéramos, pero sí a pesar de ello preparados para todo lo nuevo, como siempre lo hemos estado.

¿Cuáles considera las mayores fortalezas de FABA y cuáles sus oportunidades de mejora?

La principal fortaleza de FABA es la unidad de todos los Distritos, eso nos hace distintos y nos da un poder de negociación y de crecimiento únicos. Somos casi 1600 laboratorios que generan una fuerza productiva sin precedentes en el sector.

La mejora para nuestra institución es una oportunidad en si misma. En un sistema roto como ya lo mencioné y en un proceso terminal, nosotros hemos generado una estructura preparada para adaptarse a los cambios. Ante lo nuevo que se vaya presentando nosotros saldremos a cubrir las necesidades que vayan apareciendo.

¿Cuáles son las condiciones indispensables que debe tener un dirigente que se responsabiliza por la defensa de los intereses y condiciones de trabajo del sector bioquímico habida cuenta de los cambios en políticas sanitarias del país en los últimos años?

Hoy es indispensable la formación, por eso creamos la Escuela de Dirigentes de FABA. En un contexto de crisis terminal la improvisación es letal e inadmisible.

Todo dirigente que asuma responsabilidades de conducción debe estar formado técnicamente en gestión.

Informarse, conocer el sector, relacionarse con los principales actores, desarrollar la templanza y la prudencia, el reconocer el lugar y el rol que cumplimos, escuchar y observar, y nunca dejar de aprender.

La honestidad intelectual y la vocación de servicio es también una condición ineludible. Hay que estar dispuesto a dejar horas y kilómetros para poder gestionar en un territorio como el nuestro.

Y no puedo dejar de mencionar la pasión por la gestión y el amor a nuestra profesión, esto es lo que le da el salto de calidad y que diferencia a un dirigente.

Después de casi 25 años de estar en la gestión puedo decir sin dudarlo que si uno no está dispuesto a dejar las tripas en esto el éxito es muy dificultoso.

La humildad es un valor muy importante, uno de los secretos de tener buenos resultados es rodearse de dirigentes mejores que uno, que a la larga nos terminan potenciando, la mejor idea para resolver un problema suele venir del lugar menos esperado, ignorarla por la soberbia de no haber sido nuestra es un gran error.

Yo de mis compañeros y colaboradores aprendo todos los días, ellos me hicieron mucho mejor de lo que hubiera sido sin su acompañamiento y enseñanzas.

En el camino se pierden un montón de cosas, pero al final cuando uno para la pelota y mira hacia atrás, cuando se cumplen las metas institucionales y los sueños se convierten en realidad, solo queda una gran satisfacción.

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