ATE INDEC presentó un nuevo informe sobre empleo registrado y monotributo

/Difusión ATE Nacional/


La Junta Interna de ATE INDEC realizó un nuevo informe. Esta vez, respecto de la situación actual del deterioro del mercado trabajo y la mayor pérdida derechos.

Uno de los datos relevantes es que entre asalariados del sector privado y trabajadores autónomos (inscriptos en el régimen general de impuestos) se perdieron 240 mil puestos de trabajo entre noviembre de 2015 y febrero de 2020 según la serie original y 255 mil según la serie desestacionalizada.

La situación de los monotributistas también se encuentra relevada y es alarmante: «Desde mediados del 2019 no reciben aumentos ni sumas fijas, el 35% cobra menos de $25.000, el 44% cobra menos de $30.000 y el 71% no cubre CBT de Abril 2020. En este caso los que menos ganan han perdido, en los últimos 2 años, entre 4 y 5 sueldos (alrededor de $115.000) producido por la falta de percepción de sumas fijas que sí perciben los trabajadores convenidos, generando así una pérdida significativa de su poder adquisitivo».

A continuación el informe completo:

La aparición del COVID19 y las medidas para contener su expansión han evidenciado y reavivado discusiones sociales, económicas y políticas (empleo, servicios de salud, el rol del Estado en la sociedad, etc.) que en los últimos años habían quedado desplazadas a un segundo plano.

La precariedad laboral y las situaciones en torno a esta es una de ellas. Con la llegada del macrismo en 2015 al gobierno nacional -y con la total complicidad de gran parte de las direcciones sindicales-, se profundizó la destrucción del trabajo formal o se pauperizaron sus condiciones.

La situación actual, la del deterioro del mercado de trabajo y la mayor pérdida de derechos, fueron un corolario lógico y que se viene manifestando desde hace años, situaciones que venimos denunciando desde ATE y la CTAA. El aislamiento social, preventivo y obligatorio ha desnudando la problemática situación de millones de trabajadores informales y desocupados.

El 11 de mayo, en una entrevista televisiva para C5N, el propio presidente Fernández hizo referencia a los monotributistas, expresando su preocupación y sugiriendo que muchos de ellos son desocupados.

Los monotributistas, en muchos casos, son trabajadores víctimas de fraude laboral que esta realidad -y la patronales impone, al tener que aceptar la situación irregular de empleo frente a la posibilidad de no tenerlo.

En la Administración Pública Nacional, donde desde hace mucho tiempo existe una gran cantidad de precarios en variadas formas de contratación–solo un 35% es planta permanente-, sobran ejemplos de trabajadores contratados a través del monotributo.

La evolución del trabajo registrado entre noviembre de 2015 y febrero de 2020 -último dato disponible marca un crecimiento de 49 mil trabajadores (+0,4%). Si se considera la serie sin estacionalidad, el crecimiento casi llega a duplicarse (81 mil nuevos trabajadores, un +0,68%). Pero estos números, lejos de ser festejados, deben de matizarse: En primer lugar, la condición de registro no es garantía de estabilidad laboral ni de acceso pleno a los derechos laborales.

Claro es el ejemplo de las empresas y del Estado contratando bajo la figura del monotributo, figura que es, en una gran proporción de casos, sinónimo de inestabilidad y fraude laboral. Dicho esto, y aun analizando sólo al componente registrado de los y las trabajadoras, el crecimiento del componente registrado es menor a la “tasa de reemplazo”. Es decir, el 0,68% de incremento del trabajo registrado es claramente inferior al 1% que creció anualmente la población en edad de trabajar (20 a 64 años), con lo que, en relación a fines de 2015, hoy es menor la proporción de personas que cuenta con un trabajo registrado. En segundo lugar, este crecimiento del volumen de trabajo registrado oculta tendencias muy divergentes que muestran que lo que crece no es, como veremos más adelante, precisamente lo que quisiéramos que crezca, (y viceversa).

Por demás, el crecimiento se explica casi en su totalidad por el estímulo que generó la ampliación de la AUH a hijos de monotributistas y no por causas «reales», imputables a la evolución de la economía. Las dos modalidades más «dinámicas” se han retraído: entre asalariados del sector privado y trabajadores autónomos (inscriptos en el régimen general de impuestos) se perdieron 240 mil puestos de trabajo entre noviembre de 2015 y febrero de 2020 según la serie original y 255 mil según la serie desestacionalizada.

● Sí se incrementaron las empleadas domésticas registradas (algo menos de 20 mil casos), los vilipendiados trabajadores estatales (64 mil en la serie original, y 111 mil en la serie sin estacionalidad) y, fundamentalmente, los trabajadores independientes monotributistas en 161 mil los monotributistas «convencionales» (+11,14%) y 7.300 monotributistas sociales (+2%).

● Un hecho para nada menor es que el notable aumento de los monotributistas se explica porque, desde abril de 2016, fueron incluidos dentro del universo beneficiarios de AUH. Por ejemplo, un trabajador independiente con dos hijos que antes trabajaba en «negro» ahora se inscribe en la categoría más baja del monotributo (facturación anual de hasta $208.700 mil pesos) y paga un total $1.955 que incluye obra social ($1.041), aporte jubilatorio ($745) y un mínimo componente impositivo ($169) -los números no se modifican gran cosa para las primeras cuatro categorías del monotributo- y «a cambio» recibe $3.100 por cada hijo en concepto de asignación universal.

Queda en evidencia la preocupante situación de muchísimos trabajadores, ya sea por la precariedad a la que son sometidos para poder acceder a un empleo o al flagelo de la desocupación que, según la última información disponible3 , registraron que la tasa de actividad se ubicó en 47,2%, la tasa de empleo alcanzó el 43,0% y la tasa de desocupación fue del 8,9%.

Lxs trabajadorxs pobres del INDEC

En un informe elaborado en mayo del 2019, que hoy actualizamos, dimos a conocer una serie de datos sobre las condiciones de lxs trabajadorxs del INDEC . A partir de esta realidad, queríamos hacer algunas observaciones sobre los números que, con nuestro trabajo, publica el INDEC. A modo de “promedio” se exhibe la grilla salarial del Personal Transitorio y del art. 9º Ley Marco (Res. 48) con título terciario. En amarillo están resaltados los salarios que no llegan a cubrir la Canasta Básica Total a abril 2020 ($ 42.593,98).

La situación de los monotributistas reviste un carácter aún peor ya que desde mediados del 2019 no reciben aumentos ni sumas fijas, el 35% cobra menos de $25.000, el 44% cobra menos de $30.000 y el 71% no cubre CBT de Abril 2020. En este caso los que menos ganan han perdido, en los últimos 2 años, entre 4 y 5 sueldos (alrededor de $115.000) producido por la falta de percepción de sumas fijas que sí perciben los trabajadores convenidos, generando así una pérdida significativa de su poder adquisitivo.

Como corolario, hay que tener en claro que la gran mayoría de los trabajadores se encuentra precarizado laboralmente. En el caso de los empleados públicos, es necesario que ya se cumpla con la norma constitucional de estabilidad del empleo público acelerando el pase a planta permanente en todos los organismos. Esta situación, en nuestro organismo, fue el flanco débil que posibilitó la intervención y manipulación, mediante clientelismo y temor, que intentó neutralizar la defensa de las estadísticas públicas, aunque no haya podido doblegarla. La precarización es y será para nosotros un caldo de cultivo para que cualquier malintencionado pueda presionar a los trabajadores. Es necesario que en el INDEC se acabe con la precariedad laboral que llega al 79% de los trabajadores, se consiga un convenio propio, salarios dignos y la independencia del organismo del poder político.

Prensa ATE Nacional

5 comentarios

Replica a Virginia Cancelar la respuesta