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El Colegio de Escribanos reflexionó sobre el nuevo Código Civil, a cinco años de su entrada en vigencia

/Difusión Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires/


Se cumplió, el 1º de agosto de 2020, el quinto aniversario de la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial de la Nación, promulgado el 7 de octubre de 2014 bajo el número de ley 26.994.

Su texto introdujo en el ordenamiento jurídico nacional significativas modificaciones que provocaron un profundo impacto en los actos más trascendentales de la vida y de las relaciones de los integrantes de la sociedad argentina, y consecuentemente en el quehacer notarial.

El nuevo Código tuvo su origen en el decreto 191 del 23 de febrero de 2011, que dispuso la creación de la Comisión para la Elaboración del Proyecto de Ley de Reforma, Actualización y Unificación de los Códigos Civil y Comercial de la Nación, que estuvo integrada por los ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Luis Lorenzetti y Elena Highton de Nolasco; y por Aída Kemelmajer de Carlucci.

A partir de allí, y mientras transcurría el camino hacia la promulgación, tanto en el ámbito notarial como en los demás espacios relacionados con el derecho privado, se presentó un nuevo escenario jurídico, que significa un proceso histórico que como es natural tendrá una lectura completa luego de varias generaciones.

Sus 2671 artículos contemplan modificaciones e innovaciones en temas relevantes, como los derechos personalísimos, capacidad, reproducción humana asistida, adopción, la defensa del consumidor, matrimonio, divorcio, unión convivencial, sucesiones. Asimismo, recepta la igualdad de género y la protección de la mujer (frente a la desigualdad material, a la explotación, a la violencia, etc.). Otro ejemplo de las modificaciones más notorias lo advertimos en las normas sobre los contratos y los derechos reales.

El nuevo Código tomó en cuenta los tratados en general, particularmente los vinculados con los derechos humanos, más los derechos reconocidos en todo el bloque de constitucionalidad. Por ello al hablar del nuevo ordenamiento se dice “constitucionalización del derecho privado” y se estableció una comunidad de principios entre la Constitución Nacional, el derecho público y el derecho privado, ampliamente reclamada por la doctrina.

De esta manera, la obra de Don Dalmacio Vélez Sarsfield, que rigió durante algo más de ciento cuarenta y cuatro años la vida cotidiana de la República, regulando el estatuto de la persona desde el momento mismo de su concepción hasta su muerte y aún después, ocupándose tanto de su patrimonio como también de sus derechos personalísimos, quedó derogado para dar paso a un nuevo paradigma.

Surgió entonces, con claridad, la necesidad de adecuar los actos de codificación más importantes del siglo XIX a los tiempos que corren en las relaciones humanas civiles y comerciales, propiciando asimismo su unificación, en tanto ambas ramas del derecho regulan la misma sustancia jurídica: las relaciones de las personas entre sí, a la luz del principio de dar a cada uno lo suyo.

Antes de su sanción, el texto unificado fue analizado y discutido en numerosos foros en todo el país por casi dos años, y se convirtió en una de las leyes que más exposición pública tuvo en años en nuestro país, si bien el texto definitivo fue y es motivo de severas críticas por parte de la doctrina. En ese marco, es justo recordar la participación de notarios, no solamente de nuestra provincia sino también de otras jurisdicciones, en las audiencias públicas en el Senado de la Nación cuando se debatía el anteproyecto, haciendo oír su voz con relación a algunas de las modificaciones que se estaban planeando.

Oportunamente, el Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires encaró la labor de exégesis del nuevo Código con toda la potencia doctrinaria que lo caracteriza, dedicando entre otras actividades, sus jornadas notariales bonaerenses realizadas en Bahía Blanca (2013) y especialmente en Mar del Plata (2015) al análisis y difusión del tema.

Asimismo, el mismo año de entrada en vigor de la norma, la Fundación Editora Notarial lanzó el “Código Civil y Comercial de la Nación comentado, anotado y concordado”, junto a Astrea, primera experiencia editorial de una aproximación con una mirada notarial al total del texto unificado de la que se tenga registro.

Hoy el CCyC sigue representando un desafío para los profesionales del derecho, con luces y sombras que exigen la interpretación activa de sus previsiones, en resguardo del valor seguridad jurídica que anima la actuación notarial en resguardo de la paz social.

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