Gestión Pública

“Personas con discapacidad y COVID-19: vulnerabilidad y situación de riesgo”, un informe de Walter Martello

/Prensa Walter Martello/


En la Argentina, 3 de cada 100 personas con covid-19 tienen algún tipo de discapacidad. El porcentaje de fallecidos asciende al 7% en el caso de aquellas personas que tenían Certificado Único de Discapacidad (CUD). Este indicador de letalidad triplica al registrado en la población general.

La información fue aportada por la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), con datos recabados hasta el 23 de septiembre de 2020. Se trata de indicadores empíricos muy reveladores sobre la situación que atraviesan las personas con discapacidad ante la epidemia del covid-19, siendo claramente un grupo de riesgo cuyas necesidades deben ser debidamente atendidas por las políticas públicas.

La información de la Agencia surge a partir de un entrecruzamiento del Registro Nacional de Personas con Discapacidad (CUD/ANDIS) y el Sistema Integrado de Información en Salud (SIISA) del Ministerio de Salud de la Nación.

En ese sentido, una de las conclusiones que se observa es que del total de contagiados con covid-19, un 2,9% son personas con CUD. Sobre ese total, 7% fallecieron en todo el país.

El porcentaje de letalidad entre la población con discapacidad es considerablemente más alto comparado con la población total. Los números hablan por sí solos al contrastar el mencionado 7 % con el 2,2% de letalidad del conjunto de la población. En otras palabras, la letalidad del covid-19 fue tres veces superior en las personas con discapacidad.  A su vez, entre las mujeres y hombres con CUD se observó una proporción menor de recuperación: un 70,2% frente un 77,8% de la población total.

“En todas las jurisdicciones es posible observar que la letalidad del covid-19 entre las personas con discapacidad es mayor que la letalidad entre la población total de casos a nivel provincial: es posible entonces pensar, que las personas con discapacidad tienen más chances de morir por esta enfermedad, reafirmando la necesidad de considerar a esta población en situación de riesgo mayor que el resto de la población en el marco de la pandemia”, sostiene el informe de la Agencia.

Al momento de realizarse el relevamiento, las cifras de la provincia de Buenos Aires eran más parejas y acordes con el promedio nacional. La letalidad entre el total de la población alcanzaba un 2,3%, y de las personas con discapacidad un 7,1%, arrojando una diferencia de 0,1% mayor respecto a la media en ambos casos.

Caracterización demográfica

Entre las personas con CUD activas (4.321), el mayor impacto se observó entre en el sector poblacional conformado por individuos de entre 45 y 59 años,  con una frecuencia levemente mayor entre las mujeres. En tanto, entre las personas de entre 60 y 74 años, se registró una proporción mayor entre los varones.

A partir de los 79 años, el informe muestra que la estructura comienza a afinarse. Y hay una mayor proporción de mujeres. En su base, la pirámide exhibió una leve proporción de casos entre menores de 9 años, aunque se observó también un aumento considerable en el rango de 10 a 14 años, con una mayor presencia de varones.

Entre los 15 y los 44 años las proporciones son parejas y no superan el 5,3 por ciento que alcanzan los varones en el rango de 30 a 34 años.

El informe sobre personas fallecidas registra poca concentración de los decesos de menores de 30 años. A partir de dicha edad, los casos aumentan levemente y se distribuyen en forma pareja entre ambos sexos hasta los 44 años. A partir de los 45 y hasta los 69 años, sube la concentración con proporción considerablemente mayor entre los varones. En tanto, a partir de los 70 años, el incremento de casos persiste, pero esta vez sostenido con una mayor concentración entre las mujeres.

Entre las personas con CUD que tuvieron covid-19, la prevalencia mostró una mayor presencia de contagios en las personas con discapacidad de origen físico físico-motora (26,7%), seguido por aquellas con más de un tipo de deficiencia (24,4%) y por quienes presentan discapacidad de origen mental (21,8%).

Otro dato relevante del informe es que, entre las personas con discapacidad fallecidas, la mayor proporción se produjo entre quienes estaban afiliados/as al PAMI (9,8%) y a medicinas prepagas (9,1%). En tanto, la mayor proporción de recuperados se logró entre quienes poseían cobertura del sistema público (74,5%) y programas nacionales y/o provinciales de salud (70,9%), mientras que la mayor cantidad de activos (incluyendo internados y no internados) se observó entre los afiliados/as al PAMI (24,5%) y entre quienes poseían entonces obra social (23,3%).

Fuentes: SIISA/  ANDIS. Reportes Diarios del Ministerio de Salud de la Nación.

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