Gestión Pública

“Cáncer infantil y el impacto COVID-19: la necesidad de garantizar derechos”, un informe de Walter Martello

/Prensa Walter Martello/


En Argentina por año se diagnostican alrededor de 1400 nuevos casos y en ese mismo período de tiempo fallecen cerca de 400 niñas, niños o adolescentes[1] producto de esta enfermedad. Según se desprende del Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino (ROHA), el promedio arroja una muerte por día y un caso diagnosticado cada 6 horas.

Con el objetivo de concientizar a la población sobre aspectos y efectos de esta patología, en nuestro país se instauró por ley el 15 de febrero como Día Nacional para la Lucha contra el Cáncer Infantil. Se trata de una enfermedad que, en niñas, niños o adolescentes, se manifiesta mayoritariamente mediante leucemias agudas, tumores del Sistema Nervioso Central, linfomas y tumores sólidos. Representa la segunda causa de muerte, en este grupo etario, luego de los accidentes de tránsito[2].

Ahora bien, la pandemia por la covid-19 y las medidas de aislamiento han generado nuevas dificultades y desafíos. El funcionamiento de los servicios de prevención y tratamiento de enfermedades no transmisibles (ENT) se vieron perjudicados o interrumpidos en todo el mundo, según una encuesta de la Organización Mundial de la Salud[3]. La Argentina no es la excepción.

La enfermedad infecciosa causada por el coronavirus tuvo y sigue teniendo un impacto desproporcionado en las personas que padecen ENTAunque los datos oficiales todavía son escasos, los primeros estudios disponibles confirman la sospecha de una mayor vulnerabilidad ante la covid-19 en pacientes con cáncer.

La explicación está dada por múltiples y variados factores, algunos de los cuales fueron abordados recientemente en un estudio de la Sociedad Latino Americana de Oncología Pediátrica (SLAOP).

La investigación, publicada en la prestigiosa revista The Lancet Oncology[4], abarcó a todos los países de la región que cuentan con programa de cáncer infantil. El trabajo científico dio cuenta que, aún en la fase inicial de la pandemia, el impacto en la atención de niños y niñas con cáncer fue muy alto. En ese sentido, sus autores alertaron por la reprogramación de cirugías, la demora en la aplicación de la quimioterapia, la falta de hemoderivados necesarios para transfusiones, faltantes de drogas quimioterápicas, la reprogramación de tratamientos radiantes, etc[5]

Un dato que no debe soslayarse es que, en nuestro país, más del 80% de los casos de cáncer registrados se tratan en hospitales públicos, y 4 de cada 10 (44%) de las niñas/os afectados por la enfermedad en algún momento de su tratamiento deben trasladarse a centros de mayor complejidad[6].

Prevención y diagnóstico

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP)[7] se viene insistiendo con que el diagnóstico temprano puede marcar la diferencia en el pronóstico y en los efectos secundarios a largo plazo.

El cáncer puede prevenirse, tratarse y curarse. Un diagnóstico de esta enfermedad no debe ser sinónimo de dolor y muerte. De hecho, más de la mitad de las personas afectadas se curan y pueden tener una buena calidad de vida[8].

Marco normativo: propuestas

En el ámbito nacional, dentro de la órbita del Ministerio de Salud (Decreto 1286/10)  funciona el Instituto Nacional del Cáncer. Tiene a cargo, entre otras áreas o funciones, el Programa Nacional de Cuidado Integral del Niño, Niña y Adolescente con Cáncer (Resolución 1565 – E/2016).

Respecto a la provincia de Buenos Aires, el más antiguo de los registros que existe está en Bahía Blanca, conocido también como Registro Regional de Tumores del Sur de la Provincia de Buenos Aires Funciona desde 1989.

En 2015, en la provincia de Buenos Aires, se dictó la Ley 14733 para la creación del Registro Poblacional del Cáncer (RECAN). Esta base de datos, que debería contener la información de la totalidad de casos de cáncer, aún no se habría constituido conforme a la norma o al menos no resulta de fácil acceso. A casi 6 años de su sanción, la Ley 14.733 todavía no fue reglamentada.

Consideramos indispensable avanzar en distintas medidas:

1- Jerarquización legal del programa a nivel nacional, implantando un marco normativo específico de acompañamiento y seguimiento de la enfermedad del cáncer en niñas, niños y adolescentes que lo padecen.

2- Promover una reforma que apunte en igual sentido en la Provincia para que haya organismos de seguimiento, programas y registros específicos.

3- Solicitar que Buenos Aires instituya como Día Provincial para la Lucha contra el Cáncer Infantil el 15 de febrero.

[1] Enlace.

[2] Enlace.

[3] Enlace.

[4] Early impact of the COVID-19 pandemic on paediatric cancer care in Latin America 

[5] Enlace.

[6] Enlace.

[7] Enlace.

[8] Enlace.

Categorías:Gestión Pública

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