
Ante la reciente información de público conocimiento sobre la extracción de aproximadamente 383 kilogramos de monedas del lecho del río Iguazú en las Cataratas del Iguazú, el Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires considera necesario advertir sobre los riesgos ambientales asociados a esta práctica, frecuentemente naturalizada en ámbitos turísticos.
Lejos de tratarse de un gesto simbólico inocuo, el arrojo sistemático de monedas en cuerpos de agua constituye una fuente concreta de contaminación química. Las monedas están compuestas por aleaciones metálicas —principalmente cobre, níquel, zinc y otros metales— que, al permanecer en contacto prolongado con el agua, sufren procesos de corrosión y oxidación. Como consecuencia, se produce la liberación de iones metálicos que alteran la composición fisicoquímica del agua y pueden resultar tóxicos para la biota acuática.
Estos compuestos, aún en concentraciones bajas, pueden generar efectos adversos en peces, invertebrados y microorganismos, afectando funciones vitales como la respiración y el metabolismo. Asimismo, los metales liberados tienden a acumularse en sedimentos y organismos vivos, dando lugar a procesos de bioacumulación que amplifican su impacto a lo largo del tiempo.
En ecosistemas de alta sensibilidad ambiental, como el que conforma el entorno de las Cataratas del Iguazú, estas alteraciones adquieren especial relevancia. La magnitud del material extraído evidencia que se trata de un fenómeno persistente, cuya acumulación progresiva puede comprometer el equilibrio ecológico y la calidad ambiental del sistema.
Desde el Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires se subraya la necesidad de desalentar este tipo de prácticas mediante acciones de concientización y educación ambiental basadas en evidencia científica. Asimismo, se considera fundamental fortalecer las medidas de prevención, control y monitoreo en áreas naturales protegidas.
La protección de nuestros recursos hídricos y de los ecosistemas asociados requiere del compromiso colectivo y de una comprensión clara de los procesos químicos que subyacen a problemáticas que, aunque cotidianas, no están exentas de consecuencias.
Finalmente, consideramos que sería propicio que las autoridades ambientales locales tomen muestras de aguas de manera periódica, a los efectos de cotejar los valores guía de protección para la vida acuática en cuerpos de agua dulce superficial, como así también informar tales acciones a la población.
Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires